COMENZÓ EL PROCESO DE BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II
Con una solemne ceremonia, la Iglesia inició hoy oficialmente el proceso de beatificación del papa Juan Pablo II, quien ya había sido considerado por muchos como un santo largo tiempo antes de su muerte.
El cardenal Camillo Ruini, colaborador de Juan Pablo durante muchos años y vicario de Roma para el Pontífice, presidió el ritual realizado en la basílica de San Juan de Letrán. Durante la ceremonia, los involucrados en la “causa” juraron mantener en secreto sus actividades y no aceptar regalos que pudiesen corromper el proceso.
Ruini, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y vicario de Roma, auguró hoy que la Iglesia pueda consagrar pronto a Karol Wojtyla como santo. “Juan Pablo II derramó su propia sangre en la Plaza San Pedro, el 13 de mayo de 1981, y luego nuevamente ofreció, no la sangre sino la vida entera, durante largos años de su enfermedad”, afirmó el cardenal durante la ceremonia.
“A lo último, su sufrimiento y su muerte, su bendición, ya sin voz desde la ventana al término de la Santa Misa de Pascua, fueron para la humanidad entera un testimonio extraordinariamente eficaz de Jesucristo muerto y resucitado, del significado cristiano del dolor, la muerte y la fuerza de salvación que en él encuentra refugio, en un último análisis del verdadero rostro del hombre redimido por Cristo”, enfatizó el Ruini.
El papa Benedicto XVI anunció el 13 de mayo que en este caso no se aplicaría el período tradicional de cinco años de espera, lo cual permitiría el rápido comienzo del proceso de canonización del Papa polaco, que murió el 2 de abril tras casi 27 años en el trono de San Pedro.
Esta fue la segunda vez en la historia reciente de la Iglesia que se suspendieron los cinco años de espera: el propio Juan Pablo había hecho lo mismo por la Madre Teresa en 1998, pero su causa no comenzó hasta un año después de su muerte.
Sin embargo, el proceso del Santo Padre se inició oficialmente menos de tres meses después de su muerte, en lo que se considera el inicio más rápido de una beatificación que recuerde la historia de la Iglesia.
El proceso seguirá su curso regular con una larga investigación en torno a la vida y los escritos del Pontífice, entrevistas con testigos importantes y la investigación de cualquier posible milagro atribuido a su intercesión.
Un milagro debe ser verificado para que Juan Pablo pueda ser beatificado, y otro para ser elevado a los altares. Una vez que se cuenta con el material necesario, la diócesis de Roma entrega el caso a la Congregación para las Causas de los Santos, que a su vez nombra comisiones para pasar revista al caso y presentar un informe final ante el Sumo Pontífice, al que corresponde decidir si Juan Pablo vivió “heróicamente”.
Si el Vaticano confirma entonces la existencia de un milagro gracias a la intercesión de Juan Pablo, el Santo Padre será beatificado.
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