COMENZÓ EL XIX ENCUENTRO DE MUJERES
La Plaza de la Independencia de Mendoza estaba copada por las mujeres de todo el país que llegaron al XIX Encuentro Nacional de Mujeres. Sobre el costado derecho, en una de las canteras, dos carteles pequeños comenzaban a delatar la presencia rosarina. Uno era de Rima, lista de correo y página web destinada a intercambiar información de mujeres, y el otro de “Entre Nosotras, Lesbianas Exageradas”, el encuentro que organizó la misma Rima. Era cuestión de caminar un poco por la plaza para encontrarse con otras rosarinas, algunas que llegaron sueltas y otras organizadas por una comisión organizadora que se reunió en Amsafé, de donde salieron 330 mujeres tanto autoconvocadas como de diferentes agrupaciones en más de diez colectivos. También salieron ómnibus de la CTA, donde viajaron mujeres de distintos gremios, de la Federación Tierra y Vivienda, y también integrantes de Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar) Rosario, que llevaron una enorme bandera para recordar a Sandra Cabrera, su dirigente asesinada el 27 de enero, que el año pasado participó activamente del Encuentro de Rosario.
“Durante un tiempo fui a todos los Encuentros, pero después hubo un período en el que las reivindicaciones de las mujeres se dejaron de lado por consignas más generales. Pero el año pasado marcó un punto distinto con la movilización por el aborto. Creo que las mujeres del movimiento feminista volvieron a participar con fuerza y eso me entusiasmó para venir”, afirmó Mercedes Simoncini, trabajadora social y miembro del Area de la Mujer de la Municipalidad, quien llegó por las suyas hasta Mendoza. Mientras tanto, en el escenario, las integrantes de la comisión organizadora se ponían un pañuelo que les había mandado Romina Tejerina, la adolescente jujeña que se encuentra presa por matar a su bebé producto de una violación.
Al lado de la fuente que separaba el espacio alto de la plaza, un desnivel que se utilizó como escenario, estaba Lidia, también de la Dirección de la Mujer, que llegó en el colectivo del Sindicato Municipal, como Graciela Franicevich, que manifestó su interés en que “sean muchas más las que vean la misma realidad, y no siempre las mismas y que se evolucione en las resoluciones sobre aborto”.
Enfermeras de hospitales nucleadas en ATE, también antiguas asistentes a los Encuentros, viajaron junto con docentes de Amsafé y las chicas de Ammar. Participaron de los distintos talleres como salud, educación, movimientos sociales y sindicalismo.
No todo fue Rosario, también llegaron 110 mujeres de Villa Gobernador Gálvez y 50 de Casilda. En las dos ciudades hubo comisiones organizadoras encargadas de juntar los fondos, como también ocurrió en San Javier, donde la fiesta que le permitió viajar a 43 mujeres convocó a 800 personas. Desde esa localidad del norte provincial viajaron mujeres de Acción Educativa y de la Corriente Clasista y Combativa.
Las comisiones organizadoras trabajaron durante meses. Tal fue el caso de Graciela Benedetto, de Amas de Casa del País. “A las mujeres nos entusiasma mucho salir del lugar, de la casa, de la vida cotidiana tan atrapante. Pero un problema que enfrentamos es la plata, y otro el tironeo, los obstáculos para dejar tu familia, los chicos”, afirmó, al tiempo que consideró: “En la comisión hablamos mucho sobre la participación en el Encuentro, que significa garantizar la unidad en la heterogeneidad. Venimos a discutir nuestras diferencias y unirnos en los acuerdos”, afirmó.
Durante el acto inaugural, camuflada como una periodista católica, la coordinadora de Rima, Gabriela De Cicco, aprovechó para hacer fotos de una joven mendocina, embarazada, que llevaba escrito en su panza “no me maten”. “Escuché que vienen mujeres que piden por la legalización del aborto y como me parece una aberración, vine a manifestarme”, expresó la joven indignada porque la obligaban a pagar 5 pesos de inscripción, un monto que fue abonado por todas las asistentes para garantizar la continuidad de los Encuentros.
Enfrente de la plaza se encuentra la escuela Agustín Alvarez, donde se desarrollarán una parte de los talleres. Tal como ocurrió el año pasado en Rosario, la fisonomía de la ciudad está modificada por el Encuentro. Se ven ómnibus y grupos de mujeres por todas partes, y la constante es la diversidad. Hay carteles de distintas agrupaciones piqueteras, aunque este año no se vieron carteles del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados que lidera Raúl Castells, que sí dijo presente el año pasado. Pero también hay grupos feministas, sindicatos, de lesbianas. “Como hay toda esta cantidad de mujeres, aprovecho para reservarte la computadora para las 5 de la tarde”, le dijo un hombre al dueño de un locutorio con Internet, sin ocultar su tono entre burlón e inquieto por la invasión femenina sobre la ciudad.
Otra rosarina andaba por la plaza con una remera con la cara del Che. María del Carmen Díaz entregaba los volantes de la ong Mujeres en Movimiento era María del Carmen Díaz. “Venimos a debatir sobre salud y derechos reproductivos, tenemos expectativa de avanzar en el reclamo por la despenalización del aborto”, afirmó.
Tironeo: “Nos entusiasma mucho salir de la vida cotidiana tan atrapante. Pero un problema es la plata, y otro el tironeo, los obstáculos para dejar tu familia”.
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