COMENZÓ LA CARRERA POR EL OSO DE ORO
Con la proyección de “Regreso a Cold Mountain”, la épica bélica y romántica sobre un amor imposible en los finales de la guerra civil norteamericana rodada por el inglés Anthony Minghella, comenzó anoche la 54ª edición del prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín.
En el Berlinale Palast -un moderno complejo que es el epicentro de la muestra y donde se realizan todas las funciones de gala-, el director de “El paciente inglés” y “El talentoso Sr. Ripley” presentó fuera de concurso una superproducción de 83 millones de dólares de costo protagonizada por un impresionante elenco encabezado por Jude Law, Nicole Kidman, Renée Zellweger, Donald Sutherland, Ray Winstone, Brendan Gleeson, Philip Seymour Hoffman, Natalie Portman, Kathy Baker y Giovanni Ribisi.
Minghella -de 50 años- apuesta por un registro dramático y por un ambicioso despliegue visual bastante similares a los que le permitieron cosechar nueve premios Oscar con “El paciente inglés”. Su nuevo largometraje, que en la Argentina se estrenará el 11 de marzo, se centra en la pasión entre Inman (Law), un tosco y joven carpintero que es enviado al frente con las devastadas tropas del Sur, y Ada Monroe (Nicole Kidman), la distinguida hija de un pastor (Sutherland) que se instala en el perdido pueblo de Cold Mountain.
En esta suerte de culebrón refinado, con impactantes escenas bélicas filmadas con cientos de extras, elementos sobrenaturales, tomas panorámicas de bellísimos paisajes y desgarradoras escenas sobre las miserias y abusos atroces que se produjeron en todos los órdenes durante la guerra civil, Minghella trabaja como eje central un romance que se mantiene vivo a la distancia (hay un permanente uso de la voz en off con las cartas que se envían los amantes desesperados) a pesar de las balas, la represión interna, la caza de desertores y la pobreza que acecha a todos por igual.
Con algunos excesos de sadismo y una veta feminista muy en sintonía con estos tiempos (el personaje de Zellwegger se une al de Kidman y a otras mujeres para levantar una granja y enfrentar el acoso de unos hombres desalmados), este melodrama es una especie de “Soy gitano” de qualité , donde se destacan la fotografía de John Seale, la música de Gabriel Yared, la dirección de arte de Dante Ferreti y la edición del cotizado Walter Murch. Así, aquellos que disfrutan de las historias con prosas recargadas e imágenes elegantes, de historias más grandes que la vida misma en las que los héroes luchan contra todo y contra todos y son capaces de cualquier sacrificio por amor o ideales, y en los que la reconciliación, la redención y la gloria siempre son posibles, encontrarán en “Regreso a Cold Mountain suficientes motivos para el regocijo.
Minghella -que llegó a Berlín acompañado por Law, Gleeson y Winstone- reconoció que, después de “El paciente inglés”, había asegurado que por mucho tiempo no iba a rodar otra épica romántica basada en una obra literaria, pero que la fuerza y los atractivos de la novela de Charles Frazier torcieron su decisión. También admitió que, por problemas presupuestarios, tuvo que aceptar rodar en Rumania en vez de en Carolina del Norte, donde transcurre la acción del libro, que ha sido comparado en varias oportunidades con “La Odisea”. “Con Dante Ferreti nos pasamos seis meses buscando locaciones, pero luego tuvimos que viajar a Rumania, donde igual conseguimos lugares maravillosos. Fue una pena porque todavía hoy existe un pueblo llamado Cold Mountain y el de Inman es un personaje real, pero como compensación nos quedó el hecho de que en pocos lugares del mundo uno puede encontrar zonas vírgenes tan bellas como las que todavía abundan en Transilvania.”
Mientras el frío helado invade -como cada invierno- a la bella, encantadora, contradictoria y oscura Berlín, hoy será el turno del comienzo de la competencia oficial con las presentaciones de “Daybreak”, del sueco Bjšrn Runge, y -en carácter de premiére mundial- de “Confidences trop intimes”, comedia sobre psicoanalistas del francés Patrice Leconte, un director que ya se ha convertido en un habitué de la Berlinale. La carrera hacia el Oso de Oro ya está en marcha
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