Comenzó la última audiencia antes del límite
El ministro de Economía, Axel Kicillof, encabeza la comitiva argentina que llegó al despacho del mediador Daniel Pollack para buscar una solución en el litigio con los fondos buitre antes de que se cumpla el plazo para la acreditación del pago a los bonistas que ingresaron en la reestructuración de la deuda. Respecto de una solución alternativa a partir de un acuerdo entre los bancos privados argentinos y los holdouts, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, subrayó que “es una cuestión que involucra solamente a agentes privados”.
En el último día de los 30 de gracia para el pago a los bonistas de deuda reestructurada, Argentina y los acreedores que no aceptaron las quitas de 2005 y 2010, siguen apurando el tiempo para llegar al acuerdo que evite el “default”. Kicillof llegó pasadas las 11 (hora local) junto al secretario de Finanzas, Pablo López, el secretario del área legal y administrativa del Ministerio de Economía, Federico Thea, la procuradora del Tesoro, Angelina Abonna, y el subprocurador del Tesoro, Javier Pargament.
Ninguno de los integrantes de la comitiva argentina realizó declaraciones, aunque se anticipó que habrá una conferencia cuando finalice la reunión, que anoche pasó a un cuarto intermedio.
Esta mañana, el jefe de Gabinete señaló que “cualquier comunicación oficial” será dada a conocer “a través del ministro de Economía” y destacó que “estamos en una última etapa de regularización de las deudas”. Por eso, el funcionario insistió en que se trata de “negociaciones complejas, que requieren tiempo y horizonte previsible para generar las condiciones satisfactorias para las partes”.
De todas maneras, el funcionario evitó pronunciarse respecto de la alternativa surgida ayer a partir de una oferta de los fondos de inversión, bancos locales y extranjeros con bonos reestructurados, que comprarían la deuda a los fondos buitre o realizarían un depósito de aproximadamente 250 millones de dólares como garantía para reponer el “stay”. La medida cautelar permitiría destrabar, sobre el límite del “default”, la acreditación del pago a los bonistas que ingresaron en la reestructuración, congelada en el Bank of New York por decisión del juez Thomas Griesa.
“Eventualmente, cuando se plantean acuerdos entre privados, es una cuestión que involucra solamente a agentes privados, por lo tanto no constituye una opinión del sector público”, indicó el jefe de ministros.
Por otro lado, Capitanich reafirmó que resulta “muy claro” que la Argentina realizó “esfuerzos desde el punto de vista de un diálogo para establecer condiciones de negociación justas, equitativas y legales para el cien por ciento de los bonistas”, como también la posición de “defensa del interés general de un país soberano”.
El funcionario resaltó que la reestructuración de la deuda pública que cayó en default en 2001 “no fue de un día para el otro”, y recordó el proceso que culminó con los canjes de 2005 y 2010. Esas negociaciones, añadió el jefe de ministros, fueron acompañadas por la sanción de iniciativas legislativas, que avalaron la regularización de los pagos para el 92,4 por ciento de los bonistas.
Fuente: Página/12
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