COMIENZA A DEFINIRSE LA PULSEADA POR LOS NUEVOS JEFES EN DIPUTADOS
En correspondencia con los resultados electorales del 23 de octubre, la Cámara de Diputados de la Nación comenzará esta semana el proceso de renovación de sus autoridades. Pero pese a la envergadura de los cambios, pocas veces estas decisiones llegan, como ahora, con tanto misterio y expectativa.
Este proceso, que cronológicamente podría dividirse en dos partes, será paralelo a la tarea legislativa de la Cámara con su actual composición.
En lo político partidario —una de las partes—, se halla la elección en las distintas bancadas de sus respectivos conductores.
Y en lo específicamente institucional —la otra parte—, la elección del presidente de la Cámara, cuyo cargo integra la línea de sucesión del jefe de Estado en caso de ausencia temporal.
El trámite culminará el 6 de diciembre cuando se realice la sesión preparatoria, dirigida por el diputado de mayor edad, en la que habrán de jurar los diputados electos. Cuatro días después comenzará la nueva Cámara.
Luego de esta ceremonia, los nuevos (127) y viejos legisladores (130) procederán a elegir a propuesta de la bancada oficialista —primera minoría— al conductor del cuerpo y los tres vicepresidentes que le continúan. Todo, previamente acordado entre los comandos de los distintos bloques elegidos, cada uno por su lado, varios días antes.
En el caso de la presidencia de la Cámara, al duhaldista Eduardo Camaño lo reemplazaría el kirchnerista bonaerense Alberto Balestrini —ex diputado y actual intendente de La Matanza—, quien participó de las conversaciones con el presidente Néstor Kirchner en la cumbre de El Calafate.
Con la salida de Camaño de la presidencia, el duhaldismo perderá el cargo de mayor gravitación nacional que tenía en esta etapa de transición en la que se recompuso el poder político y el de los políticos tras el “que se vayan todos” de los días de furia que terminaron con el gobierno del radical Fernando de la Rúa.
La falta de precisiones en torno de las nuevas autoridades es porque, en el caso del oficialista Frente para la Victoria —más de 110 diputados y en ascenso—, la determinación que habrán de tomar los legisladores será reflejo de la voluntad del presidente Néstor Kirchner, igual que para la presidencia de la Cámara.
El único diputado en ejercicio mencionado como candidato a presidir el bloque del Frente es el rionegrino Osvaldo Nemirovsci (ver “Respaldar…), si bien no se descartan variantes que podrían incluir un diputado del interior recién llegado.
El único presidente de bloque ya elegido es José María Díaz Bancalari. Fue la decisión inmediata del llamado Peronismo Federal, constituido luego de las elecciones como desprendimiento del oficialismo. Lo integran 25 ex duhaldistas, entre ellos el propio Eduardo Camaño.
En el radicalismo —40 diputados y principal bloque opositor— la puja por el timón de la bancada está planteada entre el diputado en ejercicio Fernando Chironi, rionegrino y el ex gobernador y jefe del partido, el chaqueño Angel Rozas, carente de toda experiencia parlamentaria. Fuera de esta discusión están Fredi Storani —de escaso protagonismo en los últimos tiempos— y el cordobés Mario Negri, de reconocido fogueo en las lides parlamentarias.
El centroderecha —o sea la suma del macrismo con los partidos provinciales como el Movimiento Popular Neuquino que conduce el gobernador Jorge Sobisch— podría superar el número de los ex duhaldistas y sus aliados si prosperan las conversaciones en tal dirección. Su figura, el porteño Mauricio Macri, no será la voz que expresará al sector sino Jorge Vanossi y Federico Pinedo, los referentes del Pro que ahora son 11.
Debutará Vanossi llevando al recinto el transformismo político del Eduardo Lorenzo “Borocotó”, elegido por macrista pero camino a la Cámara baja como kirchnerista.
Los 13 diputados del Ari seguirán bajo el manejo legislativo de Eduardo Macaluse y, por supuesto, bajo la tutela de Lilita Carrió, una animadora de los debates que se esperan apenas comience el espectáculo.
Este contenido no está abierto a comentarios

