COMIENZA EL JUICIO CONTRA SADDAM HUSEIM POR EL ASESINATO DE 143 CHIÍES
El derrocado dictador llegó a las 12.24 hora local (11.24 hora peninsular española) ante el Tribunal Especial, reunido en un edificio que sirvió de cuartel general del partido Baaz en la Zona Verde de Bagdad.
Junto a él será enjuiciados siete de sus lugartenientes en el partido Baaz —que dirigió el país durante 35 años—, a los que también se responsabiliza de esta matanza chií. Entre ellos destaca el ex primer vicepresidente, Taha Yasin Ramadan. El tribunal será presidido por el kurdo Rizgar Mohammed Amin.
En una sala de prensa situada dentro del perímetro de la Zona Verde, los periodistas, que no han podido acceder a la sede del tribunal, se concentran a la espera de seguir el proceso por circuito de televisión cerrado. Desde primera hora de la mañana, helicópteros sobrevuelan esta zona, donde alojan las embajadas de EEUU y el Reino Unido, además de varios ministerios iraquíes, según informa Javier Espinosa, enviado especial de EL MUNDO.
El secretismo es tal que incluso la defensa de Sadam Husein ha acusado al tribunal de ponerle impedimentos para poder llegar a la zona.
El depuesto dictador iraquí será juzgado junto a siete miembros de su partido. (Foto: REUTERS)
Al norte de la capital, en Tikrit, la tierra natal del derrocado dictador, decenas de habitantes se dirigen hacia un estadio para manifestar su cólera por el enjuiciamiento del ex presidente. La ciudad se encuentra rodeada por las fuerzas de seguridad. En el otro extremo, las víctimas de Doujaïl también alzan su voz, pero para pedir la ‘ejecución del tirano’.
Mientras se espera la apertura de este histórico proceso, la violencia ha vuelto a sacudir la capital. Su alcalde ha sido blanco de un atentado en la región de Al-Dura, en el sur de Bagdad. El ataque ha dejado víctimas y según EFE, una de ellas sería el responsable municipal.
En la misma Zona verde, el recinto mejor protegido de Bagdad, han caído dos proyectiles de mortero pero sin cobarse víctimas.
Críticas al proceso
Éste es el primero de una larga serie de procesos a los que se tendrá que enfrentar la cúpula del anterior régimen de Irak.
Los asesinatos se produjeron tras un atentado fallido contra el dictador en Duyail, al norte de Bagdad, en julio de 1982. A esta acción le siguió una fuerte represión de la temida Seguridad del Estado iraquí. Acabaron con la vida de 143 chiíes, mientras que cientos de personas de este grupo étnico fueron forzadas a exiliarse a zonas desérticas del país.
El juicio de Sadam ocupa las portadas de la prensa iraquí. (Foto: REUTERS)
Sadam Husein, de 68 años, ostentó el poder absoluto en Irak desde 1979, cuando desplazó al entonces anciano presidente Ahmed Hasan al Bakr, y fue depuesto por las tropas de la coalición liderada por EEUU en marzo de 2003.
En diciembre de ese año fue capturado por la fuerzas de EEUU. Estaba escondido en un zulo oculto en una granja cerca de Tikrit, su localidad natal. Tras su captura, el ex presidente iraquí pasó a un lugar secreto, donde comenzaron los primeros interrogatorios.
Ahora, casi dos años después, va a ser juzgado por la justicia de su país, representada en un Tribunal Especial que se creó tras su captura. Se encargarán del proceso cinco magistrados que se han preparado para ello durante 18 meses en Reino Unido. Sin embargo, el juicio no está exento de polémica, ya que los jueces no gozan de credibilidad entre abogados iraquíes y diversos grupos de derechos humanos, como Human Right Watch, que cuestionan su imparcialidad y expresan sus dudas porque el proceso se adapte a los parámetros internacionales.
Además, altos funcionarios iraquíes y fuentes cercanas al tribunal han advertido de que es muy probable que el juicio se postergue, quizá incluso desde el primer día, para que los jueces puedan estudiar las peticiones de aplazamiento de la defensa.
El jefe de los abogados de Sadam, Jalil Dulaimi, ha afirmado que pedirá en el comienzo de la vista un aplazamiento “mínimo de tres meses” del proceso para estudiar las pruebas contra su cliente. Además, se ha quejado de falta de acceso a los testigos. Y es que abogados acusadores y defensa podrán preguntar a los testigos sólo a través de los jueces, según dicta la ley iraquí.
Duleimi también se queja de que “no ha tenido tiempo suficiene de preparar sus alegatos”, y de que sus “escasas reuniones con Sadam tuvieron lugar bajo una estrecha vigilancia norteamericana”. “Los cargos que se van a formular contra Sadam son falsos y han sido enteramente fabricados, y el tribunal mismo es ilegítimo e inconstitucional”, denunció el jefe de la defensa.
Está previsto que Husein afronte cerca de una decena de juicios por presuntos crímenes cometidos por su régimen, incluyendo el ataque con gases contra kurdos en Halabja y la brutal represión de un levantamiento chií en el sur en 1991.
Fuertes medidas de seguridad
El Gobierno de Irak ha ordenado fuertes medidas de seguridad para garantizar la celebración de la primera sesión del juicio, que se llevará a cabo en un edificio del centro de Bagdad, donde en tiempos pasados se celebraban las paradas militares del Régimen. Decenas de puestos de control vigilados por efectivos del Ministerio de Interior y soldados iraquíes han sido instalados en las calles de la capital.
El dispositivo incluirá protección para los jueces, los funcionarios del tribunal y los testigos en sus traslados desde sus hogares hasta la sede del tribunal y viceversa.
Y ya dentro del Tribunal, cristales antibalas separarán a los pocos observadores presentes del resto de la sala y la tribuna de los testigos estará protegida por una cortina que se puede correr para no revelar sus identidades.
Y es que el ex partido único Baaz, hoy en la clandestinidad, ha llamado a los iraquíes a “saludar” con ataques contra las tropas de “ocupación” al ex presidente iraquí cuando comparezca hoy ante en el tribunal.
El proceso contra Sadam es el segundo que se efectúa en Irak contra un ex presidente iraquí, ya que en 1963 compareció ante un juicio similar el también derrocado presidente iraquí Abdel Karim Kasem, que fue condenado a muerte por un tribunal revolucionario en la sede de la Radio y la Televisión.
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