COMIENZA EL PRIMER JUICIO EN EL QUE MARÍA JULIA PUEDE SER CONDENADA
No será el mejor día para ella. Ni por la fecha ni por la situación. El próximo martes 13 comenzará el juicio oral y público contra María Julia Alsogaray por presunto enriquecimiento ilícito. Será el primer juicio de este tipo contra un colaborador directo del ex presidente Carlos Menem. Pero ella, ahora presa, fue algo más que eso. Se convirtió en un símbolo de la década menemista.
Alsogaray, que fue funcionaria pública en forma ininterrumpida durante los dos mandatos de gobierno de Menem, será juzgada por el Tribunal Oral Federal 4, integrado por Leopoldo Bruglia, Horacio Vaccare y María Cristina Sanmartino. Sus abogados no serán de los más caros precisamente. Eligió a una defensora oficial, “de pobres y ausentes”, como se los conocía antaño.
Con 28 causas y siete procesamientos sobre sus espaldas, la mujer llegó a juicio acusada por los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, tras una larga y dilata da instrucción en el juzgado a cargo de Juan José Galeano.
Sin embargo, ésta no es la causa que la mantiene en prisión porque goza de la excarcelación. La cárcel se la impuso el año pasado el juez Rodolfo Canicoba Corral por un presunto fraude en la Secretaría de Medio Ambiente.
Al momento de asumir como liquidadora de ENTel y encargada de su millonaria privatización, en julio de 1989, Alsogaray tenía un departamento con cochera, dos autos, el 10 por ciento de las acciones de cuatro sociedades y bienes por unos 30 mil australes.
Años después, la acusada agregó a todo ello un petit hotel en la calle Junín de Capital Federal (dijo que le costó 250 mil dólares, que gastó 400 mil en refacciones y otros 150 mil para amoblarlo), un piso en Nueva York valuado en medio millón de dólares, una camioneta 4×4 Nissan Pathfinder y otros bienes.
Ella dijo en su indagatoria que siempre fue “una chica de plata”. Y aseguró que, de 1990 en adelante —cuando accedió al poder— recibió 1,4 millón de pesos en concepto de donación de parte de su padre, Alvaro Alsogaray.
La investigación judicial determinó algunos hechos sorprendentes. Por ejemplo, en 1998 Alsogaray llegó a gastar 228.539 pesos/dólares en todo el año con sus seis tarjetas de crédito.
Los fiscales también descubrieron que al menos en tres años, Alsogaray depositó más plata en sus cuentas que la que le ingresaba. Así, en 1994 hizo depósitos por un total de 1.091.428,86 pesos cuando declaró ingresos por 926.838 pesos. Durante 1996 depositó un total de 445.100,51 pesos cuando le ingresaron 253.153. Y al año siguiente confió a los bancos 667.164 pesos cuando declaró ingresos menores, por 497.829 pesos.
“La imputada evidenció un apreciable incremento patrimonial mientras permaneció en el ejercicio de funciones públicas”, dice la acusación fiscal. Y agrega que “teniendo la oportunidad de justificar el origen lícito del mismo”, Alsogaray “no pudo hacerlo”. Ahora le queda el juicio.
Hay varios puntos oscuros:
Unos honorarios por 100 mil pesos que dijo haber cobrado de Estibajes Norte.
Otros honorarios por medio millón de dólares pagados por Astilleros Alianza, una empresa que estaba en concurso de acreedores y que recibió un aporte por el mismo monto de parte de una empresa fantasma panameña.
622 mil pesos/dólares de fondos reservados que la Secretaría no podía percibir. Ella misma admitió que eran los famosos sobresueldos pagados por la Secretaría General de la Presidencia.
Tres donaciones de sus padres por más de 850 mil dólares.
Dividendos por US$ 400 mil de una empresa familiar.
Se calcula que el juicio durará un mes. Habrá 46 testigos, entre ellos el ex funcionario menemista Eduardo Bauzá, el ministro bonaerense Juan Pablo Cafiero y el ex titular de la DGI, Ricardo Cossio. La acusan de enriquecimiento ilícito y falsificación de documento privado. Se calcula que la podrían llegar a condenar entre dos y seis años de prisión.
Este contenido no está abierto a comentarios

