COMIENZA EL PROCESO DE CANONIZACIÓN DEL EMPRESARIO ENRIQUE SHAW
Cada vez cobra más fuerza la posibilidad de que un empresario argentino se convierta en el primer hombre de negocios del mundo en ser declarado santo. El arzobispado de Buenos Aires comenzará oficialmente hoy el proceso de canonización de Enrique Shaw, un dirigente de empresa de una familia porteña acomodada que se destacó por una vida personal y profesional ejemplar, caracterizada por la entrega a los obreros y sus esfuerzos para humanizar el trabajo según el Evangelio.
Shaw es actualmente considerado por destacados estudiosos de la vida de la Iglesia como uno de los diez católicos laicos que más se destacaron en el siglo XX por su testimonio en el campo político y social. En un libro de los españoles Gustavo Villapalos y Enrique San Miguel, editado el año pasado, su biografía aparece junto con la de Konrad Adenauer, Balduino I, Georges Bidault, Alcide de Gasperi, Angel Herrera Oria, Robert Kennedy, Giorgio Lapira, Aldo Moro y Robert Schumana.
La causa de canonización de Shaw —que murió en 1962 con sólo 41 años— arrancará formalmente con una misa que se oficiará en la capilla del colegio La Salle, de esta capital, a las 19, concelebrada por los sacerdotes Rafael Braun —asesor de la Asociación de Dirigentes de Empresa (ACDE), que fundó el candidato a santo—, Juan Miguel Shaw (uno de los nueve hijos del empresario) y Alejandro Llorente.
La posibilidad de que se le iniciara a Shaw un proceso de canonización fue lanzada en 1997 por el cardenal argentino Jorge Mejía, durante una disertación ante los miembros de ACDE. “Creo que la vida de Enrique merece la apertura de una causa”, dijo Mejía. A partir de aquel momento, miembros de la entidad empresarial cristiana se abocaron a juntar antecedentes (testimonios y escritos) sobre su vida, con vistas a peticionar ante la Iglesia el inicio del proceso.
Finalmente, el arzobispo de la arquidiócesis donde murió Shaw (Buenos Aires), el cardenal Jorge Bergoglio, y El Vaticano, autorizaron la apertura de la causa. Ahora, el arzobispado de Buenos Aires analizará el testimonio de quienes conocieron al empresario y sus muchos escritos sobre cuestiones espirituales. Se estima que esta etapa puede durar unos dos años. Luego, todo será girado a la Santa Sede.
La congregación para la causa de los santos deberá establecer que Shaw vivió de un modo excepcional las virtudes cristianas. En tal caso, el Papa lo declararía Venerable Siervo de Dios. Entonces, hará falta determinar que Dios obro un milagro por intercesión de Shaw —generalmente una curación científicamente imposible—para ser declarado beato. Con la detección de un segundo milagro, sería proclamado santo.
Shaw nació en París el 26 de febrero de 1921. Hijo de padres argentinos, Sara Tornquist y Alejandro Shaw, fue traído al país cuando sólo tenía dos años. Dueño de una intensa vida familiar, profesional y religiosa, murió de cáncer hace 43 años.
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