COMIENZA EN FRANCIA LA EXPULSIÓN DE LOS INMIGRANTES DETENIDOS
En una medida no exenta de polémica, Francia inició ayer los procedimientos para expulsar a diez inmigrantes extranjeros detenidos durante los disturbios de las últimas tres semanas, anunció el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, quien además dijo que la prórroga por tres meses “o más” del estado de emergencia en todo el país -aprobada ayer por la Cámara baja- es “necesaria”.
Sarkozy, acusado por la oposición de aumentar la tensión con sus declaraciones despectivas sobre las poblaciones de los suburbios, había solicitado la semana pasada la expulsión “sin demora” de 120 extranjeros detenidos en las revueltas, incluso los que estaban en situación regular.
Sin embargo, de acuerdo con la legislación, quedarán exentos de la medida los menores de edad, mientras que los que llegaron al país antes de los 13 años o disponen de fuertes lazos familiares con Francia se beneficiarán asimismo de las protecciones.
Según el balance facilitado ayer por Sarkozy, desde el 27 del mes pasado -cuando estalló la ola de violencia en Francia- han sido detenidas 2700 personas y 600 están en prisión. La mayoría, entre el 75 y el 80 por ciento, dijo, ya estaban fichadas por la policía.
El ministro habló ayer ante la Asamblea Nacional, donde tras un arduo debate se aprobó la prolongación del estado de emergencia en todo el país, con 346 votos a favor y 148 en contra. “El gobierno juzga que esta prórroga es necesaria frente a las tensiones que aún constatamos. En nombre de la eficacia para restaurar el orden público, es sabio y razonable contemplar la prórroga por un período de tres meses o más, a contar desde el 21 de noviembre”, afirmó Sarkozy.
El ministro aclaró, sin embargo, que el proyecto de ley puede ser anulado en todo momento si se constata que las condiciones para mantenerlo “no se dan o no se justifican”, es decir, si vuelve la calma. “El estado de emergencia ha sido, es y será aplicado con discernimiento y mesura por el gobierno”, prometió Sarkozy, en un claro mensaje a la izquierda. Inquieta, esta última considera “innecesaria” la prolongación del estado de emergencia y teme que se viva como una “provocación” en los barrios conflictivos.
Hoy serán los senadores los que se pronunciarán sobre esa medida de excepción que prevé la ley de 1955, adoptada con motivo de la guerra de Argelia y desempolvada ahora para afrontar “una de las crisis urbanas más agudas y más complejas” a las que se ha enfrentado Francia, según Sarkozy.
En coincidencia con las medidas de “firmeza” declaradas por el gobierno para enfrentar las revueltas, la policía dijo ayer que la violencia ha remitido y que la situación es ya “casi normal” en los suburbios.
Menos incendios
El termómetro que toma la temperatura de los incidentes, el incendio de vehículos, mostró en la última noche, la decimonovena, una sensible reducción: 215 en lugar de los 284 de la víspera y los más de 1400 en el punto álgido de los disturbios, en la noche del 6 al 7 de noviembre.
Y por primera vez en tres semanas de conflicto el primer ministro, Dominique de Villepin, visitó ayer una de las localidades más afectadas por los incidentes, Aulnay-sous-Bois, vecina a París, donde instó a actuar contra la “injusticia y la discriminación”.
El premier habló con unas 15 personas, entre ellas docentes, dueños de empresas y dirigentes de organizaciones sociales. “Escuché a muchas personas que quieren movilizarse, realizar sus proyectos, y deben ser acompañadas. Debemos estar todos orientados contra la injusticia y la discriminación”, sostuvo, un día después de que el presidente Jacques Chirac dijera en un discurso a la nación que los peores disturbios civiles en 40 años habían mostrado una crisis de identidad.
Villepin afirmó más tarde que el gobierno acelerará las compensaciones para las víctimas de los destrozos en la ciudad y anunció que las compañías de seguros “aceptaron una extensión de las garantías sobre los automóviles incendiados”.
La federación de compañías de seguros estimó que los daños suman 200 millones de euros, de los cuales 20 millones fueron calculados sobre automóviles incendiados.
En Bélgica, en tanto, que ya lleva una semana de ataques a vehículos aparentemente inspirados en la violencia francesa, un total de cinco automóviles fueron quemados anteanoche en las ciudades de Bruselas, Gante, Amberes y Chatelineau, mientras un polideportivo ardió en la localidad de Boussu, en el sudoeste del país.
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