COMIENZA HOY UNA SEMANA AGOTADORA PARA JUAN PABLO II
Frágil como quizá nunca se lo ha visto, Juan Pablo II comienza hoy una semana agotadora de festejos por sus 25 años en el trono de Pedro, en un clima de gran preocupación por su salud y de final de pontificado lleno de rumores y conjeturas.
Ayer, durante el tradicional rezo del Angelus, el Papa volvió a mostrar un aspecto alarmante. No sólo tuvo nuevamente serias dificultades para hablar y respirar, sino que hizo una mueca de dolor que llevó a temer lo peor, pero resultó ser apenas el preludio de un estornudo. Este fue “celebrado” con un fuerte aplauso por los 30.000 fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
“El jueves próximo, 16 de octubre, se cumplirá el 25° año de mi pontificado”, dijo el Papa muy lentamente, al anunciar que ese día, a las seis de la tarde, celebrará una solemne misa de agradecimiento. “Desde ya agradezco a los que querrán unirse a mí con la oración, dándole gracias a Dios por su continua y providencial asistencia”, agregó con aspecto muy deteriorado, al hablar desde la ventana de su despacho del Palacio Apostólico.
Al inaugurar una semana que lo llevará al centro de la atención mundial -no sólo han comenzado a llegar los cardenales de todo el mundo, sino también gran cantidad de periodistas-, Juan Pablo II evocó sus primeros días como jefe de la Iglesia Católica, hace 25 años.
“En modo especial vuelvo a pensar hoy en el primer Angelus que recité desde esta ventana, el 22 de octubre. En el misterio de la Encarnación, que esta oración nos ayuda a contemplar, intenté entonces abrazar todo el futuro del pontificado, del pueblo de Dios y de toda la familia humana, porque la familia comienza de la voluntad del Padre, pero siempre es concebida bajo el corazón de la Madre.”
Sin ocultar sus problemas de respiración, el Santo Padre destacó la importancia que los jóvenes han tenido desde el comienzo de su pontificado, cuando estableció “un diálogo preferencial”.
“Recuerdo que, al final de ese primer Angelus, agregué para ellos un saludo especial: “Ustedes son el futuro del mundo, ustedes son la esperanza de la Iglesia, ustedes son mi esperanza”. Tengo que reconocer que la respuesta de los jóvenes fue sin duda alentadora. Hoy quisiera agradecerles por haber estado siempre cerca de mí durante estos años”, dijo.
Maratón de compromisos
Dos días después de que el Vaticano se vio obligado a desmentir tajantemente que el Papa había sido sometido a una diálisis por insuficiencia renal, una “noticia irresponsable” que volvió a causar gran tensión, el aspecto que mostró Juan Pablo II no tranquilizó a nadie. Al frágil Pontífice le espera una verdadera maratón de compromisos, que es difícil de saber cómo podrá afrontar estando tan débil.
Al margen de sus normales citas de trabajo y de la audiencia del miércoles, el jueves -día del aniversario de su elección- deberá presidir una misa solemne. Esa mañana, además, firmará la exhortación apostólica que reúne las conclusiones de la décima asamblea general del Sínodo de Obispos. El sábado se reunirá con todos los cardenales del mundo, que habrán concluido un convenio sobre su pontificado, y el domingo presidirá la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, una misa en la que se esperan cientos de miles de fieles.
El lunes siguiente recibirá en audiencia a los fieles de la nueva beata, y el martes 21 “creará” en su noveno consistorio a 30 nuevos cardenales. Se trata de una cita que estaba prevista para febrero de 2004, pero que el Pontífice decidió adelantar hace dos semanas, luego de que una “indisposición intestinal” lo llevó a concluir que era mejor dejar todo listo para su eventual sucesión.
Los vaticanistas destacan que la llegada de todos los cardenales del mundo a Roma significará una suerte de ensayo general del futuro cónclave. Los purpurados, que tendrán la oportunidad de conocerse mejor, se enfrentarán a un hecho indudable: el de que aquí no sólo se están haciendo balances de este extraordinario pontificado, sino también conjeturaciones sobre quién será el sucesor -circulan varias listas de candidatos- y análisis sobre las cualidades que deberá tener el próximo papa para encarar los desafíos de la Iglesia.
Este contenido no está abierto a comentarios

