COMIENZA LA CANONIZACIÓN DE RELIGIOSOS ASESINADOS POR LA DICTADURA
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, autorizó el inicio del proceso de canonización de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos asesinados durante la última dictadura militar. Se trata de los sacerdotes Pedro Duffau, Alfredo Leaden y Alfredo Kelly, y los seminaristas Salvador Barbeito (que no está en la foto) y Emilio Barletti, quienes aparecieron muertos el 4 de julio de 1976 en el salón comunitario de la Iglesia San Patricio en el barrio porteño de Belgrano. El caso que el periodista Eduardo Kimel investigó en su libro La masacre de San Patricio, conmocionó a la orden irlandesa y a la Iglesia toda: entendido como una suerte de “mensaje mafioso” la represión de la dictadura alteró la metodología del secuestro y la desaparición de personas para asaltar el templo y asesinar a los que estaban con ráfagas de ametralladora. Ahora la decisión de Bergoglio autorizó el inicio del proceso para determinar si los cinco religiosos serán declarados “mártires”, un camino que puede conducir a su beatificación y santificación de comprobarse que obran milagros.
Una alfombra con sangre seca y agujeros de bala que se guarda en la iglesia de San Patricio es el testimonio vivo de la masacre, por la que días atrás, al cumplirse 29 años, se hizo una misa recordatoria encabezada por el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires, Horacio Benites Astoul.
La presencia del obispo, imposible sin la conformidad del propio cardenal Bergoglio, se enmarca en un giro histórico de la cúpula de la Iglesia: los cinco religiosos se convertirían en las primeras víctimas de la represión ilegal que podrían ser declarados beatos y hasta santos una vez concluido el trámite autorizado por Bergoglio.
La decisión se enmarca –acaso a modo de respuesta– en acusaciones contra el propio cardenal que pusieron en tela de juicio su papel por el secuestro de sacerdotes enrolados en la orden Jesuita, de la que era superior provincial. Con todo, el proceso demandará varios años de prolongados estudios en Buenos Aires y en El Vaticano. El arzobispado porteño iniciará el proceso de canonización con el estudio de la vida y las circunstancias en que los religiosos fueron asesinados y para ello se apelará a testimonios de quienes los conocieron. El proceso continuará en Roma, donde los plazos para la beatificación tendrán directa relación con la contundencia de las pruebas para comprobar que los sacerdotes palotinos fueron mártires. El juez eclesiástico interviniente estudiará si los religiosos “murieron por difundir la fe encarnada en una expresión evangélica como bregar por el respeto a la dignidad humana, la igualdad y el desarrollo en paz”. En ese sentido, precisó que se cuenta con “muchos testimonios de la actitud siempre pacífica” de los religiosos.
ÚNICO CULPABLE: EL QUE INVESTIGÓ TODO
Nunca se castigó a los responsables de la Masacre de San Patricio, pero en cambio la Justicia fue dura al encontrar un culpable: el que la investigó. El periodista Eduardo Kimel fue querellado a fines de 1991 por Guillermo Rivarola, el juez que investigó el asesinato entre julio de 1976 y agosto de 1977 y fue condenado a un año de prisión en suspenso y a pagarle a Rivarola 20.000 pesos-dólares. El caso está ahora en la Corte Interamericana.
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