CÓMO CONTROLAR (Y EVITAR) DESMAYOS CON EJERCICIOS SENCILLOS
Hay ejercicios para todo. Y algunos tan simples como cruzar los tobillos, juntar las rodillas o apretar una pelota ayudan a evitar los desmayos. Según un nuevo estudio, presentado en la 55 sesión anual del Consejo Cardiológico de los EE.UU., hay varias soluciones al alcance de la mano para un problema que es más común de lo que se cree, aunque no suela tener más consecuencia que un bochorno temporal. Sin embargo, para algunas personas es un síntoma frecuente que puede ser peligroso, sobre todo si ocurre cuando se está conduciendo un vehículo o manejando aviones.
Si uno de esos episodios “ocurre durante un vuelo, eso es un problema”, dijo la doctora Nynke van Dijk, de la universidad de Amsterdam, quien encabezó el estudio con financiamiento de la Fundación Cardíaca de Holanda y presentó los resultados ante una
reunión de cardiólogos que se llevó a cabo en Atlanta. Los ejercicios tienen muchos beneficios, pero este es el primer estudio científico que examinó técnicas específicas para evitar desmayos. Los ejercicios “son muy baratos, no tienen efectos secundarios conocidos, al menos por lo que sabemos, y son fáciles de enseñar a los pacientes”, indicó.
El desmayo puede ser causado por tensión, deshidratación, baja presión sanguínea, por la ingestión de algunos medicamentos, y por otros factores. El corazón se contrae, y baja el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. La sangre abandona el cerebro y se concentra en el abdomen, haciendo que el paciente pierda el sentido y sufra un desvanecimiento.
Van Dijk y algunos de sus colegas intentaron determinar si personas que están a punto de sufrir un desmayo pueden hacer ejercicios destinados a aumentar la presión sanguínea, a fin de evitarlo. Para eso estudiaron a 223 personas que suelen desmayarse con frecuencia, entre los 16 y los 70 años. Alrededor de la mitad recibió asesoramiento para evitar las tensiones y otros causantes de desvanecimiento, y recomendaciones de aumentar la cantidad de sal y de agua ingeridas con el propósito de aumentar la presión sanguínea.
A otros se les enseñaron estos tres ejercicios:
– Cruzar las piernas, a la altura de los tobillos, mientras se aprietan los muslos y se ponen en tensión los músculos abdominales.
– Entrelazar los dedos de las manos, y estirar los brazos en direcciones opuestas.
– Poner los brazos en tensión, apretando de manera rítmica una pelota blanda y estirando los muslos y los músculos abdominales.
En el curso de 14 meses, ambos grupos lograron reducir los desmayos. Pero los mejores números se los llevaron quienes practicaron los ejercicios: solo una tercera parte de este grupo seguía sufriéndolos, comparado con la mitad de los que estaban en el otro grupo.
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