¿ CÓMO TE EXPLICO ? Y TRES PUNTOS SUSPENSIVOS
Cómo te explico?
Salíamos de la cancha de Unión con el periodista Eduardo González Riaño. Habíamos visto el abrazo conmovedor de los jugadores, unidos en un racimo, al final del partido. Habíamos observado con sorpresa los fuegos de artificio que aparecieron detrás de la Hernán Solari. Mientras caminábamos, nos decíamos cómo podríamos emplear toda sutileza posible para decir la verdad sin herir a nadie. Cómo explicarle a la gente que Unión le había ganado, con justicia, es cierto, a un equipo semi profesional. En eso pasó un hincha exultante. Nos dijo que había que ver el contexto. “Perdimos con Los Andes pero Los Andes le pintó la cara a Huracán”. Agregó: “le ganamos a El Porvenir, que va primero”. Y tenía razón el hincha. Además, también había razones para el festejo. Pero, ¿qué dejó al margen del enorme valor de los tres puntos esta victoria ante Juventud Antoniana?
Digámoslo, ya sin sutilezas. Unión juega poco y mal. De no mediar el ingreso de Pereyra y sus ráfagas, o el buen segundo tiempo de Marchant, todo se hubiese reducido a los tiros libres de Raggio, que ésta vez tampoco fueron tan eficaces.
Y preguntémonos ahora: ¿cuánto más podrá ganar Unión jugando así?
Así es con un mediocampo que tiene dos volantes centrales y, salvo cuando Marchant va sobre la derecha, no genera juego.
Así es con un enlace que se refugia entre los dos delanteros lejos de donde se está gestando alguna jugada.
Así es con Pereyra, el mejor delantero de la actualidad, sentado casi siempre entre los suplentes.
Seguimos caminando con el Gallego Riaño. Un hincha más reflexivo nos habló del paraguayo Villalba y de lo oportuno que estuvo Weishein.
Es cierto, pero es poco. Nadie niega el incalculable valor de la victoria, como nadie niega el mérito de tratar de curarse consiguiendo resultados. Pero que nadie niegue que es muy difícil progresar jugando como el sábado, ante un equipo que es apenas un arquero seguro y un zaguero voluntarioso que toma la lanza buscando una épica que jamás le será concedida.
TRES PUNTOS … SUSPENSIVOS
Migliónico a la izquierda. Moreno como volante central. Ledesma a la derecha. Geovanni conductor. Menos de treinta minutos así le alcanzaron a Colón para tener dinámica, para no ser repetitivo, para generar situaciones y para ganarle a Lanús.
¿Y antes? Antes el equipo de Maturana se pareció bastante a los últimos equipos de Maturana, esos que le costaron el mote de “antiguo” de boca de los posmodernos del fútbol.
Queda claro que, quien esto escribe, desconfía de los postulados modernos del fútbol. Pero, sin que importe como se llame, si un equipo es lento (como Colón) y encima la lentitud no le permite alcanzar precisión (como Colón) termina jugando mal. En el primer tiempo Colón jugó mal por eso, pero también porque Lanús le hizo doler la idea de tener dos cinco y dos enganches, tal como se lo había hecho Racing la semana anterior. Brindisi lo hizo con dos líneas de cuatro; Fillol abriendo bien hacia los costados a los carrileros. Es que, con este esquema, cobra vital importancia el rol de los marcadores de punta, y Bedoya no estaba y Martínez estaba pero Andrizzi lo contenía bien.
Sin sorpresa, sin movilidad, sin precisión, Colón llegó a parecerse al de Bauza durante mucho tiempo, a excpeción de la salida desde el fondo, que con el Patón era a los pelotazos y ahora pretende ser limpia.
Hasta que llegó Migliónico, hasta que se encendió Moreno para disimular pisando el área todo lo que parece haberse olvidado Fuertes. Y hasta que cambió la historia. Pero, a propósito de cambiar la historia, por ahora alcanza para la de un partido. Para la otra, para la grande, todavía falta y mucho. Digan que por lo menos, Maturana reconoció que jugaron mal y nos ahorró las broncas de la popular para con los cronistas exigentes.
PINCELADAS DE LA FECHA
1- Bilardo volvió a hacer de las suyas. Y, ¿vale detenerse, cómo hicieron los medios, minutos y minutos hablando del champagne del Narigón?. No, no vale. Si el hombre que nunca gozó con el fútbol ahora aspira a las burbujas, o le hizo mal tanta exposición mediática en los últimos tiempos o debió internarse tras la derrota con Independiente, en lugar de City Bell, en el Borda.
2- Racing apabulló a San Lorenzo. Antes le habían dicho a Fillol que era defensivo por cambiar el esquema. Pero dio cátedra. Eso quiere decir que se puede ir al frente sin que importen los esquemas, pero también que, si Racing sigue produciendo así, el empate que consiguió Colón en Avellaneda cobrará más dimensión.
3- Volvieron los de siempre. River empezó a demostrar que Astrada vino a quedarse y Boca, a lo Bianchi, encontró otro pibe, Nery Cardozo, y despachó al tambaleante Central. Ojalá que el torneo no vuelva a parecerse a todos los torneos, nomás para que no se pierda emotividad.
Ta’ la próxima
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