COMPLICADO TRÁMITE DE LA SESIÓN POR LA NULIDAD DE LAS LEYES DEL PERDÓN
A última hora de anoche, los diputados se encontraron con un nuevo elemento que se sumará a los complicados debates previos por la sesión, prevista para hoy, para tratar la anulación de las leyes del perdón. El nuevo panorama se formó con el decreto del Gobierno por el cual Argentina adhiere a la convención de la ONU sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, firmado horas antes del encuentro, y cuando los organismos de derechos humanos ya convocaron una movilización frente al Congreso para lograr la nulidad.
La nueva señal del Ejecutivo es funcional a los intentos del PJ de dilatar por una semana la definición del tema, pasando a un cuarto intermedio apenas comenzada la sesión especial, para conseguir un acuerdo sobre qué vía se usará para inhabilitar las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, derogadas desde 1998.
Es que a la “anulación” pedida por la diputada de Izquierda Unida Patricia Walsh le siguieron otros cuatro proyectos distintos que buscan el mismo fin: uno del ARI, que es similar al de Walsh; otro del PJ, que plantea el concepto de “inoponibilidad” de las leyes del perdón para casos de crímenes de lesa humanidad; y dos de la UCR, uno que pedía la adhesión al Convenio que ayer decretó el Gobierno y otro para hacerla operativa a través de reformas al Código Penal.
“Con tantos proyectos, nadie sabe qué pasará en la votación. Es la ley la que está en riesgo”, explicó el titular de la Cámara Eduardo Camaño. La advertencia se debe a que los votos negativos se suman a las abstenciones, y si cada uno vota el propio hasta es posible que ninguno alcance la mayoría necesaria, o que se apruebe con números demasiado ajustados. Como lo que se intenta es dar una clara señal a la Corte sobre la posición del Congreso, lo ideal es que se salga con números contundentes. Para eso hace falta, dijo, el acuerdo sobre un proyecto único, o al menos sobre sólo dos opciones.
Por eso hoy las reuniones comenzarán a las 10 de la mañana, cuando se encuentren Camaño, el jefe del bloque peronista José María Díaz Bancalari, el de la UCR Horacio Pernasseti, y el frepasista Darío Alesandro, entre otros. Después, al mediodía, la reunión de labor parlamentaria intentará acordar el trámite de la sesión, prevista para las 14.
A la misma hora, los diputados sentirán la presión desde la calle, con la manifestación convocada por casi 200 organizaciones de derechos humanos y partidos de izquierda (ver Cortes…).
La autora del proyecto, Patricia Walsh, se negó a la postergación aunque la aceptaría después de hacer su discurso en el recinto. La UCR dijo oficialmente que la posibilidad de declarar nulas las llamadas leyes del perdón “son resortes de los tribunales de justicia”, no del Congreso, aunque aclaró que no se opondrá a “profundizar la lucha contra la impunidad”. El PJ evaluó que es mejor su proyecto de “inoponibilidad”, aunque Camaño dijo que en ese caso prefiere la nulidad. Díaz Bancalari afirmó que los militares deberían ser juzgados en la Argentina, sin mayores precisiones. Y Chiche Duhalde opinó que el Congreso Nacional “no está facultado” para anular las leyes sino para derogarlas.
Este complicado panorama es el que se definiría hoy en Diputados.
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