COMPLOT EN LONDRES: VINCULAN A LOS DETENIDOS CON LOS ATAQUES DEL 11-S
Un policía pelirrojo sale casi corriendo de la casa de la Albert Road del barrio londinense de Walthamstow. Va tan apurado que se le cae su clásico sombrero de “bobby”. Lleva una caja de plástico blanca y roja. Un oficial se acerca para que no saque fotos pero me dice que esas son las evidencias que pueden incriminar a algunos de los 23 detenidos por el complot para derribar 10 aviones con explosivos líquidos. “No tenemos todo, pero lo vamos a encontrar”, me dice el oficial que sólo se identifica como Johnes “por la sensibilidad del tema”.
Seis días después de haberse descubierto el complot, la Policía Metropolitana de Londres y el MI5, el servicio secreto nacional, siguen buscando las pruebas para enjuiciar a los arrestados en esta zona Este de la ciudad, más conocida como “Londonistán”. El humor de los vecinos, el 90% de origen paquistaní, es de perros. Cuando me quiero acercar a la mezquita de la Queen’s Road, aparece un hombre altísimo, de barba larga y renegrida, shalwar kameez (túnica) beige y cara irritada. “¡Váyase de acá. Ya no queremos más periodistas. Solo le creen a la policía y dicen mentiras!”, me grita. Un momento antes, en el mercado de la High Street me lo habían dicho otros, aunque de mejor manera. “Todo esto es un invento. No tienen nada. Sólo vinieron a arrestar gente”, aseguró Hamid, un iraquí de origen kurdo. “Conocemos a estos muchachos. Son sólo buenos creyentes”, agrega Rashid Kazaq, un paquistaní. “El único culpable es Blair por intervenir en Irak, en Palestina y en el Líbano”, tercia Qadir, un libanés.
Pero la investigación no se centraba anoche sólo en estos barrios, sino también en Alemania y Pakistán. Se está siguiendo la pista que une a algunos de los detenidos con la misma célula basada en Hamburgo a la que pertenecía Mohammed Atta, el coordinador del atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York. De acuerdo a una fuente del MI5, el servicio secreto británico, al menos dos de los acusados tuvieron contacto con la esposa de Said Bahaji, quien fue el maestro que preparó espiritualmente y entrenó en el uso de explosivos a la célula de extremistas islámicos que se concentraron entonces en Alemania. Bahaji desapareció inmediatamente después del 11/S, pero su esposa aún vive en Hamburgo. El “maestro” se cree que está oculto en las montañas del Hindu Kush, entre Afganistán y Pakistán. “Hubo algunos contactos, llamadas telefónicas y hasta un posible encuentro. Seguimos investigando”, confirmó ayer el ministro del Interior alemán, Wolfgang Schauble.
La figura de Bahaji y su papel como contacto directo con los líderes máximos de la red terrorista Al Qaeda quedó clara durante el juicio que se le siguió a otro miembro de la célula de Hamburgo. El marroquí Mounir el-Motassadeq, de 28 años y que tiene una condena de 15 años de cárcel, contó a los jueces alemanes que “el maestro” fue quien dio la orden a Mohammed Atta de viajar a Estados Unidos y ensamblar el último grupo de los kamikazes del 11/S.
La otra pista que se sigue es la tradicional, la del dinero. De acuerdo al servicio secreto paquistaní, el temido ISI, los complotados para hacer volar 10 aviones en viaje desde Gran Bretaña a Estados Unidos llegaron a manejar casi cinco millones de dólares provenientes de una fundación que juntaba fondos para los damnificados del terremoto que devastó Pakistán el año pasado.
Uno de los 17 detenidos en Karachi, Rashid Rauf, recibía estos fondos provenientes de la organización Crescent Relief, creada en el 2000 por su padre Abdul y su tío Mohammed Mumtaz. “Llegaron a juntar casi 10 millones de dólares para los damnificados y los fueron enviando en partidas de unos 300.000 dólares. Pero la mitad nunca llegó a la gente que lo necesitaba. “Quedaba en manos de Rauf y creemos que lo usaba para financiar esta y otras operaciones terroristas”, le dijo la fuente del MI5 al diario The Independent, de Londres.
El dinero era distribuido a través de la organización Jamaatud Dawa vinculada al grupo extremista paquistaní Lashkar-i-Taiba, prohibido por el gobierno del presidente Musharraf. A raíz de la investigación, anoche fue arrestado en Rawalpindi, una ciudad cercana a la capital Islamabad, el líder de la organización, Afees Muhammad Sayeed. “Teniendo en cuenta los antecedentes de estas organizaciones no me parece nada extraño que hayan sido la base de operaciones para este tipo de ataques. Son parte de la red de redes de Al Qaeda”, opinó Michael Clark el especialista en terrorismo del King’s College de Londres.
De regreso al barrio de Walthamstow, donde vivían siete de los implicados en el complot, el oficial de la policía metropolitana recibe una llamado por radio y dos minutos más tarde da la orden de dejar todo para seguir la búsqueda en otro lugar. Los patrulleros y dos camionetas blancas con seis agentes cada una encienden la sirena y parten a una velocidad absolutamente inusual en esta ciudad victoriana. Horas más tarde supe que habían ido a arrestar a otro sospechoso, son 24 ahora, en un pueblo del Valle del Támesis (no se dio el nombre) y registraron otras 46 casas y dos cibercafés. También, a hacer un rastrillaje del parque de King’s Wood en High Wycombe. Creen que los arrestados enterraron allí parte de los explosivos líquidos que iban a usar en el ataque.
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