COMUNIDAD INDÍGENA MOCOVÍ DE CASILDA SE ORGANIZA PARA DEFENDER SUS DERECHOS
Más de treinta familias de origen indígena que residen en esta ciudad se organizaron institucionalmente para hacer valer sus derechos reconocidos a nivel nacional y provincial. Se trata de la comunidad mocoví Leq’sanga Lav’a (Tierra Firme), la cual quedó constituida en el marco de una asamblea donde además se aprobó su estatuto orgánico y se eligieron a los miembros que conforman sus distintos órganos de gobierno, aunque todavía no cuenta con personería jurídica, la cual está siendo tramitada.
La flamante comunidad forma parte del Centro Mocoví Lalek Lav’a, que aglutina a distintas comunidades de su etnia en todo el territorio santafesino y cuya sede está ubicada en Melincué. “Es un orgullo trabajar por la defensa de nuestros derechos”, sintetizó a La Capital la presidenta de la comunidad mocoví casildense, Gladis Andrada, cuyos padres son oriundos de Colonia Dolores, un poblado ubicado en el norte provincial donde habitaron y aún hay descendientes de indígenas mocovíes al igual que en San Javier, Vera, Florencia, Margarita y Calchaquí, entre otras localidades santafesinas.
La mayoría de las familias de origen indígena que residen en esta ciudad son de condición humilde y su principal fuente de ingreso son las changas en trabajos de albañilería o en hornos de ladrillos que funcionan en el barrio Nueva Roma C, donde está asentada la comunidad.
Los dirigentes comunitarios de la organización indígena ya tomaron contacto con el intendente casildense Eduardo Rosconi a fin de ponerlo en conocimiento sobre sus fines y coordinar acciones que permitan llevarlos a cabo. El primer paso será realizar un relevamiento a través la Subsecretaría de Promoción Comunitaria para determinar la cantidad de familias que conformar la comunidad indígena mocoví y cuáles son sus necesidades sociales para actuar en consecuencia.
“La situación social por la que atraviesan las familias mocovíes en Casilda es precaria y una de las funciones de la comunidad será mejorar su calidad de vida”, dijo el coordinar del Centro Mocoví Lalek Lav’a, Ariel Araujo, quien además remarcó que “tanto en esta ciudad como en otras localidades del sur santafesino la marginalidad de los mocovíes es notoria y hay que trabajar para revertir la situación”.
En la misma línea aseguró que el intendente casildense expresó desconocer que vivían familias indígenas en Casilda, aunque aclaró que “lo tomó como una grata sorpresa y como motivo de orgullo”.
Los mocovíes además de habitar en distintos distritos santafesinos también viven en localidades del Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Santiago del Estero. En Santa Fe hay más de 85 mil personas de origen mocoví diseminados en 125 asentamientos. Y de acuerdo al censo de 2001, en la Argentina existen 24 pueblos indígenas de diferentes etnias cuya población llega a los cuatro millones y medio de personas.
La comunidad mocoví casildense también se fijo como objetivo “cultivar, preservar, enriquecer y difundir los sistemas, valores, conocimientos y prácticas tradicionales y culturales del pueblo mocoví”, así como “lograr una mayor interrelación entre la sociedad occidental y la indígena sobre la base del respeto mutuo”.
Asimismo propenderá a “la defensa, valorización y desarrollo de sus aspectos culturales, económicos, sociales, jurídicos, educativos, idiomáticos y ambientales, como en otras cuestiones que redunden en mejorar la calidad de vida de los integrantes de la comunidad”. Y entre sus acciones de contenido social la comunidad mocoví gestionará la concreción de proyectos en materia de viviendas, planes de salud y educación, para la cual espera contar con el apoyo del gobierno casildense.
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