“CON EL MPA A LOS ERUDITOS DE LA MÚSICA LOS DEJAMOS SIN PALABRAS”
El currículumn musical del “Mono” Izzarrualde cuenta que compartió escenarios con músico ilustres. Siendo muy joven tocó con el Cuchi Leguizamón, con Eduardo Rovira, fue compañero de rutas del Chango Faríaz Gómez y Peteco Carabajal y en Europa compartió escenario con Nana Vasconcelos. En su prolífica carrera integró bandas míticas como fueron Anacrusa, el MPA y trío Vitale-Izaurralde-González. Y como si todo esto fuera poco su sonrisa contagiosa y sus anécdotas con los maestros hacen que dialogar con él sea un verdadero placer.
_ Mono, yo se que sos un músico con una obra muy importante, que sos un flautista exquisito y que formaste parte del inolvidable MPA. Pero te voy a recordar un recital en Santa Fe en el año 82’ o 83, al cual viniste junto a la banda de Piero Prema, que integrabas por aquel entonces y estaba atestado de gente.
Si, es verdad. En realidad aquel proyecto musical nació en España y en primera instancia fracasó, porque el Tano es muy embaucador. Nos vendió una que era imposible y nunca se cumplió. Entonces todos olvidamos la cosa, yo seguí laburando en España y luego volví a Buenos Aires. Como un año después, me ubica el gordo Pier, el de los redondos, y me dice: “Che, Mono, mira que hay una idea con el Tano”. Y yo le respondo: “Mira que es un proyecto ya abortado, que ya fue, en realidad yo estoy haciendo otra cosa”. Dio la casualidad que antes de volverme a España fui a saludar a unos amigos que estaban en aquel grupo y justo en ese momento se estaba desmembrando la banda.
_Tipo técnico que va a ver un partido cuando lo están por rajar al otro.
Sí, fue algo así. Y ahí nomás me agarró el gordo Pier y me dijo: “Por favor armame la banda”. Y yo le dije: “Bueno, me quedo una temporadita, pero nada más”. Mentira, me quedé y me engrapó otra vez, se ve que tengo el sí recontra fácil (Risas).
_ ¿Que hacías en España?
Trataba de domar toros pero es algo muy jodido (risas). En realidad me tuve que ir del país por la situación política. Estábamos prohibidos en todos lados. Pensá que en aquellos años tocábamos en el teatro San Martín y entraba la policía y se llevaba a todo los espectadores presos y a nosotros nos dejaban arriba del escenario. También estábamos censurados en la televisión, en la radio, no teníamos posibilidades. Y un día nos llaman para invitarnos al festival de Nancy, que siempre fue un festival de teatro pero ese año se extendía a la música y a la danza, y nosotros no dudamos ni un segundo en irnos.
_ ¿Con quienes te fuiste?
Con el grupo Anacruza, que estaba integrado por con Castiñeira de Dios en guitarra y la dirección musical, por Carlos Licari en percusión, por Quique Alvarado en bajo, Bruno Pizzamiglio en Oboe y Susana Lago.
_ ¿Y les fue bien en Europa?
La verdad que sí. Desde ese festival por seis meses no paramos de laburar. Allá tocas todos los días.
_Me imagino que conociste a otros músicos y tuviste la oportunidad de quedarte en Europa.
Sí, cuando los chicos decidieron volverse yo me quedé a estudiar y a juntarme con otros músicos. Por aquellos años me contacté con un grupo que se llamaba “Memorias D’as aguas”, que era una banda brasilera donde tocaban Fernando Falcao y Nana Vasconcelos. Era un grupo de percusión que además contaba con una cantante francesa que era del Circo Du Solei. Yo me acoplé a ellos con mi flauta y también hice un poco de percusión.
_Me da un poco de gracia, porque te imagino unos meses después de haber compartido escenario con Naná Vasconcelos tocando con Piero prema.
Viste, la vida te da sorpresas, como dice Blades. De todas formas hubo una época en que yo la pasé bien con el Tano, porque la música estaba linda, porque “Señora violencia” era una buena canción, porque “Miedo niño” estaba lindo, porque había canciones que sonaban bien.
Después llegó el MPA.
Antes del MPA, en el momento que hacíamos 15 o 20 Operas con el Tano, yo salía corriendo del Opera para ir al teatro de la Capilla para tocar con el Cuchi Leguizamón, el Chango Faríaz Gómez y quien les habla.
¿Cómo lo recordás al Cuchi?
Tengo un recuerdo maravilloso de aquellos días. El Cuchi era tipo duro, muy salteño, muy machista. Me acuerdo que lo tenía de representante nada más ni nada menos que al poeta Fernando Noy. Imaginate lo que era un tipo como el Cuchi con un representante gay. Era una cosa rarísima. Me acuerdo que entraba Fernando y le decía: “Cuchito de mi corazón mira que esta toda la gente afuera, tendrías que salir a tocar. Y el Cuchi le respondía: “Callesé puto de mierda, no ve que estamos probando sonido”. Yo miraba eso y me daba un poquito de miedo. Luego yo me lo imaginaba al cuchi diciéndome: “Callesé mono de mierda” (Risas).
Luego llegó el MPA del cual formaste parte que fue una de las grandes páginas de la música Argentina. Yo recuerdo mal o fue un fenómeno bastante masivo aquel mítico grupo.
Yo disiento con esa percepción, funcionó muy bien el boca a boca. Fue un grupo de culto porque con el MPA a los eruditos de la música los dejamos sin palabras. Pero no fue fácil, nosotros somos animales de costumbre. Si a vos te ponen algo nuevo lo primero que haces es ir al choque. Imaginate la reacción de la gente de Santiago del Estero. La primera vez que fuimos nos tiraron con tomates, monedas, calabacita, y además nos cortaron la luz general.
_ ¿Aún con Jacinto Piedra y con Peteco Carabajal?
Sí, los propios santiagueños. Lo hicieron para ver que podíamos hacer sin luz, sin las violas eléctricas y el bajo eléctrico. Pero nosotros tocábamos igual porque la música es acústica en principio. Lo que nos salvó fue que tuvimos una aceptación muy fuerte con los pibes, fue muy masiva con los jóvenes. Ahora siempre fuimos recontra secos porque reinvertíamos las ganancias en las producciones nuestras. Fue una experiencia muy dura desde ese punto de vista. Nosotros tratábamos de montar el mismo espectáculo en cualquier lugar, así sea un bolichito para cuarenta personas. Teníamos mucha mística.
_Mono ¿Por qué se desarmó el MPA?
¿Yo te hago preguntas íntimas?
_ No.
Bueno, entonces no me preguntes eso.
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