CON FONDOS ESPAÑOLES UNOS 200 JEFAS Y JEFES VUELVEN A TRABAJAR
En el noroeste rosarino, Casiano Casas fue un barrio de trabajadores. Y como tantos otros fue perdiendo esta condición al ritmo que se extendían las políticas neoliberales que marcaron los últimos 10 años del país. La semana pasada un grupo de cinco investigadores y docentes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) desembarcaron en el local de la vecinal Unión y Parque Casas con el propósito de cambiar esta historia. Con fondos de la comunidad de Extremadura (España), y el apoyo del municipio y del gobierno nacional, se gestionará un proyecto de desarrollo local que apunta a devolver el empleo a 200 beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados. Casi un 10 por ciento de los 3 mil subsidios que se cobran en la zona.
La experiencia es inédita no sólo en la ciudad sino también en el país. Y se inscribe en una línea de subsidios que la Junta de Extremadura destina a comunidades en crisis. Este año, se financiarán sólo tres proyectos en América Latina, y uno de ellos será el de Casiano Casas.
La elección del barrio no fue azarosa: “Quisimos trabajar allí porque es uno de los más populosos de Rosario, y sus habitantes tienen una larga tradición en competencias laborales, principalmente vinculados con lo que fue la fábrica textil Estexa”, explicó uno de los directores del proyecto, Carlos Bonantini.
El otro 50 por ciento de responsabilidad en el desarrollo del emprendimiento está en manos de Emilia Domínguez Rodríguez (catedrática de Extremadura). El equipo se completa con Ignacio Saénz (docente de la Facultad de Psicología local), Armando Coll (Odontología), Miguel Michelín (Psicología) y Gerardo Kahan (Medicina y Humanidades y Artes).
El primer envión
El grupo recibió la semana pasada la primera partida de dinero para la puesta en marcha del proyecto: unos 15 mil euros que se destinarán a la construcción de un salón de unos 300 metros cuadrados donde se podrán instalar entre 6 y 8 talleres para cobijar a los 200 beneficiarios del plan para jefes de hogar desocupados.
A fin de mes se completará la selección de las personas que participarán de la iniciativa. Esta se hará en base a los padrones de los beneficiarios del subsidio estatal y a una encuesta que elaboraron los coordinadores del proyecto que indaga sobre la composición familiar, vivienda y capacitación de los jefes de hogar del barrio.
“Lo que buscamos es apoyar a los sectores que aparecen como más vulnerables a la hora de recuperar el empleo. Es decir, las personas de más de 40 años y a los jóvenes sin estudios o capacitación laboral que tienen carga de familia”, sostuvo Bonantini.
Una vez elegidos los beneficiarios se comenzarán a realizar talleres donde se definirá el perfil que tendrán los emprendimientos a desarrollar. “Estamos pensando en producción textil por la vinculación que existió en el barrio con la ex Estexa, pero también se podrán hacer otro tipo de tareas como panadería, carpintería o mecanizado de piezas. Sin embargo primero queremos escuchar las propuestas de la gente”, indicó el profesional.
En total, el proyecto tendrá una duración de dos años. Pasado este tiempo, el galpón, las máquinas, las herramientas y el capital acumulado pasarán a manos de quienes participaron en los emprendimientos.
Pero habrá un beneficio extra, aún más importante. “La idea es demostrar que con el apoyo y la capacitación necesaria, la gente que actualmente está recibiendo un subsidio puede desarrollar un microemprendimiento y conseguir herramientas para sostenerse y, al mismo tiempo, se habrá generado un motor de desarrollo dentro del barrio”, concluyó Bonantini.
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