CON LA CONCIENCIA TRANQUILA
Enrique Llopis carga sobre sus hombros una historia artística compartida con algunos de los poetas más notables de la Argentina, como Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez. Fue creador de la monumental obra “La Forestal”. Fue funcionario de cultura durante la década del 90 y actualmente se debate entre su encuentro fundamental con el poeta español Rafael Alberti, con el que realizó un disco que viene a presentar en Buenos Aires, y las explicaciones que debe dar por las acusaciones de malversación de fondos públicos durante su gestión como subsecretario de Cultura de Santa Fe, entre 1993 y 1997.
Enrique Llopis vive ahora en Madrid, lejos de la mala imagen pública que dejó su paso por el gobierno de Jorge Alberto Obeid y una causa -tras el procesamiento que le había dictado el juez de instrucción Julio César Costa en enero de 2004- que ahora pasó a la sala penal N° 4 de la Cámara de Apelaciones. Hoy, el músico sigue diciendo: “Nosotros tuvimos una excelente gestión en Rosario, de la cual no me arrepiento; al contrario, la defiendo. Después estuvo todo el traspié de las peleas internas, que llevó a que se organizaran estas campañas difamatorias. Yo estoy tranquilo con mi conciencia”, afirma Llopis.
En España, donde reside desde hace cuatro años y vivió durante su exilio en los años setenta, pudo concretar el viejo sueño de grabar el espectáculo de poemas y canciones que realizó junto a Rafael Alberti en 1992, llamado “El viento que viene y va”, que presentará con un unipersonal esta noche en el Ateneo. “Este trabajo nació a comienzos de los setenta, cuando, en una casa de estudiantes, llegó a mis manos el libro de poesía de Alberti y, como el mate y la guitarra, se volvió infaltable. Comencé a musicalizar esos poemas intuitivamente, sin pensar que alguna vez lo llegaría a conocer a él y mucho menos que se concretaría en una obra”, cuenta.
De vuelta en Buenos Aires, el músico y compositor aclara: “Todo lo que se dice de mí es una infamia”, y sostiene que puede caminar tranquilo por las calles de Rosario, donde quiere presentar en el futuro cercano este disco, editado por Pretal. Pero su mayor tranquilidad, más allá de sus vaivenes judiciales, es que este álbum le devolvió en Europa, cuando lo presentó, en 2003, durante los festejos por el centenario del nacimiento del poeta, un reconocimiento artístico que hacía rato no tenía. Llopis fue bendecido por Alberti, que, en su momento, participó de varios recitales conjuntos en Córdoba, Rosario y Buenos Aires, grabó su voz para el demo del disco y escribió un prólogo donde decía: “Enrique Llopis es un cantante argentino de una sorprendente sensibilidad que ha puesto una bellísima música a varios poemas de mi libro «Baladas y canciones del Paraná», que escribí durante mi vida en la Argentina”.
Casi una década después de ese encuentro con el maestro español, el cantante confirma: “Tengo la enorme satisfacción de que su mujer me haya dicho que los únicos dos discos que escuchaba Rafael hasta poco antes de morir eran el que había hecho con Paco Peña y el que hicimos juntos”.
Las canciones incluidas en ese material son las que el cantante presentará en este nuevo espectáculo en homenaje a Rafael Alberti, donde habrá música, proyección de imágenes y una puesta más teatral, dirigida por Ernesto Zapata, con el que había hecho “La Forestal”. En el medio de este regreso Llopis da explicaciones sobre su actual situación procesal y su paso por la función pública.
-Dejaste una mala imagen en Santa Fe. ¿Qué pasó?
-En aquel momento acepté la función pública porque pensé que desde ahí se podían hacer cosas. Pero no volvería a ocupar jamás un cargo público. Hice mi aporte con mis aciertos y mis errores.
-¿Cómo está la causa por malversación de fondos públicos?
-El juez fue separado, se anuló el procesamiento y me sobreseyeron, pero a veces salen muchas noticias y no las aclaraciones. Como decía el poeta: “El tiempo será implacable”.
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