CON LAS PANDILLAS EN LA MIRA, LOS HONDUREÑOS ELIGEN PRESIDENTE
Unos 3,9 millones de hondureños elegirán hoy a su nuevo presidente tras una campaña electoral que se centró en el combate a las poderosas pandillas de delincuentes o “maras”, que aterrorizan a la población del país centroamericano.
De entre los cinco candidatos que compiten, sólo tienen posibilidades reales Manuel Zelaya y Porfirio Lobo, de los tradicionales partidos de derecha Liberal (PL) y Nacional (PN), respectivamente, según indican las encuestas.
Los liberales y nacionalistas se han turnado en el poder en los últimos cien años, en uno de los países más pobres y con mayor corrupción de América latina. Esa alternancia sólo fue interrumpida por regímenes militares en las décadas del 60 y 70.
Para ambos candidatos, las pandillas o “maras” se convirtieron en el eje central de sus campañas, ya que los altos índices de violencia son una de las principales preocupaciones de los hondureños. Con unos 100.000 miembros, estas pandillas juveniles siembran terror en barriadas marginales por el control de territorios.
Pese a los grandes retos que tendrá que enfrentar Honduras, donde la tasa de pobreza afecta al 80% de los siete millones de habitantes, los candidatos se embarcaron en una áspera campaña de insultos, en lugar de exponer propuestas concretas.
Lobo, de 57 años, actual presidente del Congreso, centró su campaña en el lema “Trabajo y Seguridad” y ha prometido un “puño firme” para combatir a las “maras”.
Conocido como “Pepe”, Lobo estudió administración de empresas en la Universidad de Miami y llegó incluso a proponer que se restableciera la pena de muerte, abolida en 1957. Por su parte, Zelaya aboga por castigar los crímenes con cadena perpetua.
Ni Lobo ni Zelaya hicieron planteos de fondo sobre cómo combatir la pobreza o el desempleo (30%), cómo mejorar los deteriorados sistemas de salud y educación y cómo combatir la corrupción.
Ello provocó la crítica en círculos intelectuales, como el Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras, que advirtió que aunque las “maras” son un problema, “son consecuencia acumulada y no causa de la crisis nacional”.
Otros dirigentes de organismos no gubernamentales estimaron que la represión no es el mejor camino para acabar con las pandillas, a quienes las autoridades atribuyen la mayor parte de la violencia, y criticaron la ausencia de propuestas encaminadas a la prevención y rehabilitación.
Según cifras de la organización Casa Alianza, que trabaja con jóvenes en situación de riesgo, desde 1998 hasta la fecha se han registrado 2879 asesinatos de menores de 22 años. El promedio mensual en 2005 es de 36 asesinatos de niños y jóvenes.
La frágil economía descansa básicamente en factores externos: las remesas que envían los hondureños emigrados y que este año alcanzarán los 1500 millones de dólares, y en el turismo, que se espera que deje este año 450 millones de dólares.
Los hondureños podrán votar hoy para elegir, además de presidente, 128 diputados y 298 gobiernos municipales, en unos comicios vigilados por más de 6700 observadores.
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