CON LOS TACOS EN LA CANCHA
Con la frase del final, en un sentido, quedó clarísimo de qué había ido el programa: “No sabemos tanto como Macaya, pero somos más lindas que Araujo”. Extrañas palabras, por cierto, para sostener seriamente el espacio ganado en pantalla: Fanáticas se presentó antenoche en la TV abierta (domingo a las 24, por Canal 9) como “el primer ciclo de fútbol conducido por mujeres”. Y si el decir popular sostiene (erróneamente) que el fútbol es cosa de hombres, qué necesidad enarbolar el bastión de la belleza como mejor herramienta a la hora de desmenuzar cada fecha del Apertura. Con demostrar profundamente los conocimientos del tema hubiera alcanzado para un buen desembarco.
Seguramente la conductora, Karen Reichardt, y las cuatro panelistas saben mucho de fútbol, pero en este primer envío el foco estuvo puesto en la creación de un clima, que por momentos pareció forzado: el de una tribuna caliente, amparado en la transparencia de los fanatismos. A diferencia de otros programas deportivos, en los que no se hace público —pero sí se sospecha— por quién hincha cada periodista, en Fanáticas queda claro que la locutora y cantante Marcela Pacheco (la autora de la bonita cortina musical) es de River, que la abogada María Rita Figueroa habla de Boca, que la modelo Josefina Pouso es seguidora de Racing y que la periodista Débora D’Amato es de Independiente.
Tienen la camiseta puesta. La sienten, mejor dicho, porque la camiseta está a un costado y ellas, al menos esta vez, eligieron (excepto Figueroa) escotes que confirmaran su teoría de que “somos más lindas que Araujo”.
Con siete meses en el cable (salía por América Sports), Fanáticas llegó a la TV abierta con algunas novedades: más allá de las muy buenas imágenes de la fecha, el ciclo incluyó clips con hinchas anónimas, informes especiales (esta vez, “La inestabilidad de los DT”, con la cortina de Resistiré), la colaboración en off del periodista deportivo Chiche Ferro y la sección el golazo. Que no se trató del primer gol del Beto Acosta a Independiente ni el de Migliónico a River: una superproducción fotográfica, a modo del portfolio de Sábado bus, con el arquero Gastón Sessa transpirado y en pocas ropas.
Amén de los debates exagerados, como cuando la hincha de Boca le habló a Pacheco de “gallina” y ella le refutó con la carta de “chanchos”, hubo tiempo para el fútbol (¿quién es más: ¿Tévez o Cavenaghi? o ¿Constanzo estaba adelantado?). Ahí empezaba a asomar una mirada diferente, que enseguida quedó empañada por cierta euforia sobreactuada. Como si hubiera que copiar conductas para fijar la idea.
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