CON MENOS ENFRENTAMIENTOS, EN LOS SUBURBIOS DE PARÍS HUBO IGUAL 400 VEHÍCULOS QUEMADOS
Los suburbios de París sufrieron su octava noche consecutiva de violencia urbana en la que, aunque con menos enfrentamientos entre los jóvenes y la policía, fueron incendiados unos 400 vehículos y 27 colectivos resultaron destruidos por el incendio de un depósito de autobuses.
La policía aseguró que en la noche del jueves al viernes hubo menos enfrentamientos que en las anteriores.
Los disturbios en los barrios pobres de los suburbios parisinos se iniciaron hace ya más de una semana después de que dos jóvenes franceses de padres inmigrantes murieran electrocutados en un transformador eléctrico en el que se habían refugiado creyéndose perseguidos por la policía.
En uno de los hechos más graves de esta madrugada, el incendio de un depósito de colectivos de Trappes, al oeste de la capital francesa, que causó la destrucción de 27 autobuses. Seine Saint Denis, al norte, fue nuevamente el departamento más golpeado, con “al menos 150” vehículos destruidos.
Uno de los pocos enfrentamientos directos entre una cincuentena de jóvenes y policías se produjo en Mureaux, al suroeste de París, aunque no causó heridos. En Neuilly sur Marne vehículos de los efectivos antidisturbios recibieron disparos, aunque tampoco allí hubo lesionados. Por la madrugada, se habían reportado cinco policías heridos y unas 20 personas detenidas.
Fuentes oficiales y policiales aseguraron que el accionar de los grupos violentos es difícil de neutralizar porque se trata de “pequeñas bandas que llegan sorpresivamente a un suburbio, atacan y luego se retiran”, aunque esas fuentes aseguraron hoy que la situación “tiende a calmarse”.
En la noche del miércoles al jueves, jóvenes encapuchados advirtieron a la prensa que no cesarían en su acción “hasta que renuncie Sarkozy” (el ministro del Interior) y que todos los suburbios estaban en “pie de guerra” (Edición impresa). La polémica figura del ministro Nicolas Sarkozy y su agresiva política de seguridad está detrás de esta crisis y el conflicto se extiende a todo el gobierno, que trata de olvidarse de sus peleas internas y las disputas entre el premier Dominique de Villepin y el titular de la cartera política por sus ambiciones presidenciales, para hacer frente al levantamiento de los excluidos franceses.
Este contenido no está abierto a comentarios

