Con poco diálogo, palestinos e israelíes llegan al Vaticano
El gobierno de Israel boicotea a su contraparte palestino, las relaciones entre ambos son peores que nunca y, hoy, cuando los presidentes de ambos gobiernos se encuentren con el Papa Francisco en el Vaticano para orar por la paz, es muy probable que el diálogo político sea el gran ausente.
El presidente israelí, Shimon Peres, y su colega palestino, Mahmoud Abbas, se conocen desde hace años y se sentaron juntos a la mesa de diálogo por la paz más de una vez.
Cada uno de ellos tiene sus propias razones para cumplir el deseo del Papa de que la oración conjunta de hoy sea lo menos controvertida posible. Pero la realidad indica que es poco esperable un avance en las negociaciones entre unos y otros.
“Esa plegaria por la paz no será para mediar ni encontrar soluciones. Nos encontraremos simplemente para orar. Y, después, cada cual a su casa”, dijo Francisco cuando extendió la invitación, durante su peregrinación a Tierra Santa, el mes pasado.
“En el centro de la reunión estará el encuentro de Francisco con Peres, Abbas y un grupo de rabinos, líderes religiosos cristianos e imanes destacados, para alentar a la paz a todos los creyentes judíos, musulmanes y cristianos en todo el mundo”, señaló una nota oficial difundida por la presidencia israelí.
Sin embargo, bajo el sistema político de Israel, el rol de Peres es mayormente ceremonial. El poder real está en manos del primer ministro, el mucho más militarista Benjamin Netanyahu.
En 2011, Netanyahu sí le permitió a Peres que abriera un canal secreto de negociaciones de paz con Abbas. Los dos hombres celebraron cuatro rondas de negociaciones tras las cuales, según Peres, lograron un principio de acuerdo que el primer ministro derechista rechazó.
La nueva mesa de paz impulsada por Estados Unidos que se lanzó en julio pasado colapsó entre reproches a principios de este año, para desconsuelo de Peres, que en 1994 ganó el Premio Nobel de la Paz por su rol en el inicio de las conversaciones, hace ya varias décadas.
Pero lo único que ha logrado hasta ahora el presidente Peres, que tiene 90 años y deberá ceder el cargo a fines de julio, es hacer oír su esperanza de que las negociaciones se reanuden algún día.
Hoy, en los Jardines Vaticanos, Peres, Abbas y Francisco “harán un llamado conjunto por la paz a los pueblos de todo el mundo”, dijo la oficina del presidente israelí. “El presidente Peres pondrá especial énfasis en la importancia del diálogo interreligioso”, agregó el comunicado.
Los palestinos también quieren que la oración conjunta se realice, a pesar de la decisión de Netanyahu de boicotear a un nuevo gobierno de unidad al que Abbas le tomó juramento el lunes y que cuenta con el apoyo de Hamas, la agrupación islamista enemiga de Israel.
Shimon Peres suele calificar a Abbas de “socio para la paz”, un calificativo que mortifica a Netanyahu.
“Estamos comprometidos con el pedido del Papa. Y no ha ocurrido nada nuevo que pueda modificar ese compromiso”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Malki.
Si bien algunos palestinos se mostraron insatisfechos de que Francisco no haya condenado explícitamente la construcción de asentamientos israelíes en la ocupada Cisjordania durante su peregrinación del mes pasado, Abbas saludó la “histórica” visita del Papa.
Y la plegaria silenciosa que Francisco elevó en el muro que separa Israel de Cisjordania fue vista como un golpe de efecto publicitario destinado a los palestinos.
“El Papa vio la ocupación con sus propios ojos, vio el muro en Palestina”, dijo el negociador palestino Saeb Erekat.
Furia nacionalista
Esa misma percepción tuvieron en Israel, para la furia de los nacionalistas de derecha.
La comentarista del Jerusalem Post Caroline Glick se refirió a la visita del Papa como “poco amistosa” y acusó a Francisco de “conducir a la Iglesia Católica en una dirección inquietantemente antijudía”.
“Lamentablemente, la edad dorada de las relaciones judeo-católicas llegó a su fin con la visita de Francisco a la Tierra Prometida”, escribió Glick. Los judíos ultraortodoxos tampoco han apreciado la eucaristía “impía” celebrada por el Papa en el Cenáculo, un lugar que cristaliza las tensiones religiosas en la ciudad santa de Jerusalén.
La prensa también se hizo eco de las discrepancias entre Netanyahu y su anfitrión sobre la lengua que hablaba Cristo. “Jesús hablaba hebreo”, dijo el primer ministro. “Arameo”, lo corrigió el Papa.
En la cita de hoy habrá un programa por actos en el que los judíos leerán versículos del Antiguo Testamento que invocan la paz; los cristianos, del Nuevo Testamento, y los musulmanes, del Corán.
“La ceremonia tendrá un formato extraordinario que respetará las tres religiones, en el que cada lectura se hará de acuerdo con cada religión”, agregó el comunicado israelí. La ceremonia concluirá con palabras de Francisco, Peres y Abbas, que no contendrán motivos políticos, sino espirituales y que también invocarán la ansiada paz y hermandad entre los pueblos. También instarán los participantes a dejar de emplear el nombre d Dios con fines violentos o terrorismo.
“El encuentro de oración se realizará en un sector de los Jardines Vaticanos sin símbolos religiosos y que no está destinado a la oración, para asegurar que esté acorde con la tradición judía”, comunicó la oficina de Peres. Según el texto, antes de su viaje, Peres habló con el gran rabino sefaradí Yitzhak Yosef, quien bendijo su misión en pos de la paz.
Los deportistas del Evangelio
Francisco invitó ayer a decenas de miles de jóvenes deportistas italianos en la plaza de San Pedro a “no jugar a la defensiva sino al ataque” para promover el Evangelio. Ante una plaza llena a rebosar, donde llegaron los miembros de una asociación deportiva italiana de inspiración católica, el Papa les habló en clave deportiva: “Los invito no solamente a jugar sino a implicarse, en la vida como en el deporte”.
Fuente: La Nación
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