CON RIQUELME VUELVE EL ENGANCHE A LA SELECCIÓN
Otros tiempos e, indefectiblemente, las preguntas se apilan. ¿Pekerman hará bruscos cambios tácticos? Uno, al menos, ya da que hablar y se emparenta con el clásico estilo del fútbol argentino: la vuelta del enganche. Sí, el 10 está otra vez entre nosotros y, más allá de los nombres propios que pueden variar según la ocasión, la sensación es que se viene otra Selección, muy cercana al gusto del hincha argentino.
Claro, en la cancha estará la verdad y la primera prueba es el sábado en el Monumental ante Uruguay, por las Eliminatorias 2006. Pero, desde las uñas al pelo, Pekerman no es lo mismo que Bielsa. Por lo pronto, se espera un equipo no tan acelerado, menos vertiginoso y con un esquema de juego que apunta a desestabilizar al rival no tanto desde la asfixia, sino más desde la posesión de la pelota. Bielsa era un obsesivo de la presión. Quería que sus jugadores no dejaran respirar a los rivales, a partir del adelantamiento de los volantes y de la constante proyección de los carrileros. Kily González por izquierda y Zanetti por derecha. Iban siempre por afuera y así lastimaban. Todos empujaban, en definitiva. La consigna pasaba por ahogar, con los costos y beneficios que esto traía. Por un lado, físicamente no cualquiera puede plantear un esquema que, tarde o temprano, termina en lesiones. A la vez, imprimir semejante ritmo hace tiritar al que está enfrente.
Hoy, parece, se habla otra cosa. Por lo pronto, Pekerman se inclinará por la histórica marca zonal, con cuatro en el fondo. Dos laterales con proyección alternada y centrales muy pendientes de sus espacios.
En el medio será más evidente la metamorfosis de la nueva Selección. Como diría Menotti, “la heladera en la cocina y el bidet en el baño”. Es decir, el ocho jugará de ocho. Le dará salida al equipo, claro, pero priorizando el buen manejo y la aparición por sorpresa, sin chocar con el marcador que vaya por ese costado. El cinco, en tanto, no estará tan adelantado, pero tendrá un libreto en mente: cortar y dársela enseguida a un compañero. ¿Y el enganche? Será clave en ese dispositivo. Porque antes, con Bielsa, se buscaba llegar en un Fórmula 1 al área contraria. Hoy, en cambio, la idea pasará por hacer la pausa, encontrar la mejor opción y ahí sí resolver.
Arriba, cero secretos. Uno por afuera, bien por afuera, y otro por adentro. Un Rosales, por ejemplo, abriendo la cancha y pendiente de tirar el centro al medio. Eso sí, a Pekerman le gustan los nueve corpulentos, esos que van bien arriba y no son nulos con la pelota en los pies. ¿Es el turno de Figueroa? ¿O la vuelta a la titularidad de Crespo? Quizás.
Lo dijo el propio Pekerman, allá lejos, en 1995, cuando todavía era un desconocido y empezaba a tomar vida su ciclo en los juveniles de la Selección: “¿Mi estilo? El estilo de los jugadores…” Todo dicho.
Nombres en danza
Pekerman está haciendo las primeras pruebas antes de definir los titulares para el sábado frente a Uruguay. Vale aclarar que para ese partido no puede contar con Tevez, Mascherano, D’Alessandro y el Kily González, quienes tiene que pagar la suspensión. Hoy, por lo pronto, el equipo tuvo su primer contacto con la pelota y en la cabeza de Pekerman están estos nombres: Abbondanzieri; Zanetti o Maxi Rodríguez, Coloccini, Samuel, Heinze; Lucho González, Cambiasso, Sorin; Riquelme; Saviola o Rosales y Crespo o Figueroa.
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