CON TODO EL PESO DE LA LEY
En este coqueto chalet de Funes se desató la tragedia la noche del 4 de octubre de 2003.
Homicidio calificado agravado con alevosía y homicidio simple, son las imputaciones.
La fiscal Alicia Donni pidió ayer al juez Leandro Artigas que aplique la pena de reclusión perpetua a Tulio Adorna, el joven que ultimó a tiros a su padre y a su hermano e hirió a su madre y a su abuela. La pena máxima prevista en el Código Penal fue solicitada por el delito de homicidio calificado agravado con alevosía contra su padre, y de homicidio simple para la de su hermano Germán, de 16 años.
En tanto para la fiscal las heridas con arma de fuego causadas a su madre, se encuadran en el abuso de armas, y las provocadas a su abuela en lesiones graves.
El doble crimen ocurrió la noche del sábado 4 de octubre de 2003 en el chalet familiar, que está en la calle San José al 2400 de Funes. Tulio, que entonces tenía 17 años, abrió fuego con un arma con silenciador contra las víctimas mientras miraban televisión. Luego hirió a su madre, Alicia Travagliante, y también a la abuela, Catalina Dártoli.
Finalmente golpeó a su hermana Nadia, antes de abandonar el escenario del crimen. Actualmente está siendo sometido a pericias psiquiátricas para decidir sobre su imputabilidad. Sin embargo la medida judicial de la fiscal revela su postura sobre este punto.
La repuesta de la fiscal Donni sobreviene luego que el juez de la causa Juan Leandro Artigas dio por agotada la instrucción y le corrió vista, para que la misma fije posición: o acusa o pide nuevas pruebas. Y si bien restan algunas semanas para terminar con las pericias psicológicas comenzadas en el mes de marzo por Jorge Degano, Donni entendió que debía imputarlo.
La acusadora encuadró a Tulio como autor de un homicidio calificado con alevosía por la muerte de su padre Alberto de 50 años, y como responsable de homicidio simple en el caso de su hermano Germán de 16 años.
En cuanto a las heridas causadas a su madre las consideró como abuso de armas de acuerdo a los previsto en el artículo 104 del Código Penal, mientras las infringidas a su abuela las encuadró por el articulo 90 del Código Penal como lesiones graves, calificadas por el vínculo.
El trámite judicial implica que el juez corra traslado a la defensa, luego se conocerá el resultado de las pericias psiquiátricas.
La figura elegida por Donni está prevista en el artículo 80 del Código en los incisos 1º y 2º, y esta penada con reclusión perpetua.
Pero será finalmente el juez de Menores Artigas el que decida luego de escuchar los argumentos de la defensa esgrimida por Jorge Bedouret, quien decida si es responsable penalmente de los delitos. A este paso debe sumarse otro que implica que el menor haya cumplido a la sentencia sus 18 años -que ya cumplió Tulio- y que haya pasado un año en tutela judicial, que en este caso se cumplirá en marzo de 2005.
Tulio está bajo tratamiento psiquiátrico y también por su adicción a las drogas. Su abogado Bedouret afirmó hace un mes que lo veía “muy bien” y que confiaba en que algún día podrá recuperarse del drama que le tocó protagonizar.
Pero más allá del drama personal, está la investigación en el expediente, de las cuales también es muy difícil escapar: nadie aseguro verlo disparar el arma. En Tribunales, su hermana Nadia desconoció haber oído disparos en la vivienda, negó haber visto un arma en manos de su hermano y hasta sostuvo que faltaron objetos de valor de la casa. Pero ante la policía la joven había asegurado que escuchó disparos, que fueron dos y que su hermano la encaró pistola en mano, golpeándola.
Nadia denunció que faltó un anillo, un reloj y una cadena de oro. También 80 dólares. Se presume que se custodiaron mal los objetos en la escena criminal.
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