Con tres visitas, Cristina prepara su reaparición en el exterior
La agenda oficial sólo tiene actividades previstas en el extranjero. Irá a Cuba, a Venezuela y quizás a Marruecos.
El 28 de enero, Cristina Fernández dormirá en el tradicional Hotel Nacional de La Habana. El edificio –con una vista única al malecón y donde la capital cubana es una sucesión de casas de dos pisos restauradas y derruidas frente al mar– será su hospedaje durante la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).
Después de un mes de silencio, la agenda presidencial sólo tiene precisiones de viajes al exterior: visitaría por los menos tres países en el próximo mes y el primero será Cuba.
Dos días después, llegará a Venezuela para la reunión de presidentes del Mercosur y antes de que termine febrero posiblemente vaya a Marruecos, una visita oficial que aún no fue confirmada.
En el antiguo edificio del hotel cubano –ese de galerías espaciosas al jardín con sillones de mimbre para hundirse y donde todavía la prohibición de fumar no existe y los mozos sirven mojitos en medio del humo de los puros Montecristo–, la Presidenta se cruzará con la mayoría de los presidentes latinoamericanos, con algunos de los cuales tiene asuntos pendientes por resolver.
Uno de ellos es el uruguayo José “Pepe” Mujica, quien intenta un diálogo directo para mejorar lo que califica como una relación “trancada”. La primera posibilidad de la bilateral tendrá como escenario Cuba, aunque la reunión allí apunta a fortalecer la Celac, integrado por 33 países americanos y surgido en 2010. Según el venezolano Nicolás Maduro, su fortalecimiento busca ser un contrapeso a la OEA, que el sucesor de Chávez ve demasiado influenciada por EE.UU. y Canadá, que no integran este organismo. Además en la agenda, en palabras del presidente Evo Morales, figuran “temas vitales” como un plan de alfabetización “para toda la región” y de salud pública.
En Caracas, los líderes del Mercosur intentarán darle aire al estancado bloque subregional. Mujica aseguró el sábado que el mercado común entre Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela atraviesa una etapa de “mentira institucional”.
La preocupación sobre el destino del Mercosur no es sólo de Uruguay. Desde Argentina, el senador nacional y secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores, Rubén Giustiniani, remarcó que a las trabas al comercio intrabloque de Argentina se le suma la falta de avances en el plano institucional, como la pospuesta elección de legisladores para el Parlamento regional. Para el senador socialista, “preocupan las diferencias con los principales socios –Brasil y Uruguay–, y las versiones que existen que un acuerdo con la UE puede avanzar sin la participación de Argentina”, explicó a Clarín.
El problema central con Uruguay es porque Buenos Aires prohibió el trasbordo de mercaderías en puertos uruguayos, una medida que Uruguay consideró una represalia a su decisión unilateral de autorizar el aumento de la producción de la pastera UPM (ex Botnia). En noviembre, Uruguay planteó una queja ante el Mercosur, pero no tuvo respuesta. Por eso, para Mujica la solución es “la diplomacia presidencial directa” que “tiende a sustituir lo que no funciona y que debería de funcionar, que es la diplomacia institucional acordada”.
De ahí la búsqueda de una reunión con Cristina Fernández.
Si no la logra en Cuba, a las 48 horas tendrá otra chance en Caracas. Una cumbre que fue pospuesta dos veces para que pueda asistir la Presidenta. La primera vez fue porque estaba en el post operatorio. La segunda fue para acercar las fechas de ambas cumbres y así no debía hacer dos viajes en avión: en Cuba no había garantizado su presencia.
En Venezuela, Argentina recibirá del anfitrión la presidencia temporal del Mercosur. También se tratará el futuro acuerdo de este bloque con la Unión Europea (UE). Un tratado comercial que ha despertado versiones de fracaso alimentadas por la falta de información oficial argentina.
Fuentes de Brasil y Uruguay aseguraron a Clarín que en caso de que el Gobierno se niegue a avanzar, ellos estarían dispuestos a firmar por separados. Pero una fuente oficial argentina –que pidió no ser identificada– aseguró a este diario que ya hay una propuesta con una lista de bienes y servicios para negociar con la UE. A cambio pedirían bajar aranceles de productos del agro –resistido por los agricultores europeos– y que se amplíen las cuotas de productos.
Si esto se da, se verá en los próximos meses. El tema ocupa los primeros puestos de la agenda de política exterior, donde también hay otros posibles viajes presidenciales. A Marruecos, país tan amigo que hasta han dejado estacionado el Tango 01 por temor a embargos en el viaje a la asunción de Francisco, se espera que la Presidenta vaya antes de fin de febrero. En esa lista hay clásicos que no faltarían: en septiembre Nueva York a Naciones Unidas –donde se reiterará el reclamo por Malvinas–; la reunión del G20 en Australia –el último viaje fue a esa Cumbre en Rusia– y la Cumbre Iberoamericana en México. Pero, por ahora, en la agenda presidencial sólo aparecen actividades en el exterior: “28 de enero, La Habana, Cuba” es la primera confirmada.
Fuente: Clarín Digital
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