CON UN GRITO, SE SALVÓ DE QUE LO ENTIERREN VIVO
Según cuenta hoy el diario “Al Thawra”, Nabil Ayub había sufrido un infarto 16 horas antes, y los médicos diagnosticaron un paro cardíaco, por lo que decidieron que ya estaba muerto y debía ser enterrado.
Ayub fue llevado al cementerio y, justo antes de que cerrasen la tapa del ataúd, logró gritar “estoy vivo”, lo que causó escenas de pánico entre los asistentes, que creían presenciar un milagro o una maldición.
Más tarde, el periodista “resucitado” explicó que durante las 16 horas de su supuesta muerte logró oír todo lo que se decía a su alrededor, sin ser capaz de emitir una sola palabra.
“Pero cuando sentí que ya era el final, logré por fin gritar”, explicó, y los asistentes al enterramiento que habían logrado dominar el miedo lo llevaron de vuelta a casa, donde se recupera de un susto de muerte.
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