CON UNA EXPLOSIÓN DE FURIA TERMINÓ EL PARTIDO EN HURACÁN
Dentro de la cancha, todo pasó en los dos minutos finales de un partido muy malo. Fuera de la cancha, todo pasó después de esos dos minutos finales. Repasemos.
Minuto 43: Torres Mozzoni tiró un penal a lo más alto de la popular. Defensores perdía la posibilidad de obtener tres puntos, pero se quedaba con uno que también lo aliviaba.
Minuto 45: Claudio Guerra puso el 2 a 1. Huracán era el único puntero —por lo menos hasta que hoy juegue San Martín de Mendoza— y Defe se iba sin nada. De ahí, la bronca de Carlos Yaqué: “Parece que quieren que descendamos por decreto, pero no les vamos a dar el gusto.”
El árbitro Luis Bongianino dijo basta y unos segundos después y comenzó el lío. Los jugadores de Huracán cargaron a los de Defensores y éstos reaccionaron. Esa reacción repercutió en las tribunas, donde increíblemente las puertas que separaban a las dos hinchadas estaban abiertas. Esto fue confirmado a Clarín por Damián Pussetto, secretario de Javier Castrilli en el Prosef.
Lo que también fue increíble es que en ese sector no hubiera alguno de los 140 efectivos policiales contratados para cuidar el espectáculo y a sus espectadores.
Unos 200 hinchas de los dos lados comenzaron a tirarse de todo, mientras la policía miraba. Pero pocos minutos después recibieron la orden de actuar, cuando los hinchas se agruparon en la tribuna Amancio Alcorta. Quizás ya no era necesaria tanta represión (incluidos gases lacrimógenos y balas de goma), sobre todo porque en ese sector había muchos niños llorando y ancianos muy nerviosos, y el conflicto en sí se estaba disipando.
La policía se desplazó entonces a las inmediaciones del Tomás Adolfo Ducó y armó un vallado humano para evitar un nuevo choque de hinchadas. Pero fue en vano, porque de todas formas se las arreglaron para agredirse otra vez en un enfrentamiento que dejó como saldo ningún detenido y tres efectivos heridos que fueron trasladados de urgencia al hospital Churruca.
El único hecho positivo ocurrió antes del encuentro, cuando se le dio una plaqueta a Lucho González por la medalla de oro olímpica. Pero, lamentablemente, la furia opacó —una vez más, y van…— a lo lindo del fútbol. Lamentablemente, otra vez hay que decir que el resultado no importa y que ganaron los violentos y no Huracán sobre Defensores de Belgrano.
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