CONCURRIERON A LA ESCUELA, PERO A ROBAR
Dos hermanitos de 7 y 9 años fueron conducidos a una comisaría y luego restituidos a sus padres, con intervención de un juez de Menores, tras ser descubiertos robando libros y material didáctico en una escuela de la zona oeste de la ciudad. “Nosotros dormimos acá arriba”, fue la argucia que utilizaron los niños al ser sorprendidos por la policía el sábado el mediodía, cuando estaban trepados a los techos de la escuela 1080, Gabriela Mistral, de San Lorenzo 8854. Al llegar una docente que vive en la institución comprobó que las criaturas habían roto un ventiluz para ingresar a un aula y sustraer cajas con material educativo.
Adriana Alonso es docente de quinto año de esa escuela pública cercana al Mercado de Concentración de Fisherton a la que van muchos chicos de los barrios más humildes de la zona. Tiene 44 años y vive en la escuela con su familia. Por su trabajo está acostumbrada a verle la cara a la pobreza, pero el incidente del sábado la impresionó.
“Llegaba de hacer un mandado y veo que en la esquina de Wilde y San Lorenzo había dos policías hablando con dos chicos que estaban arriba del techo. Y en el piso noté que había unas bolsas”, describió la mujer, que enseguida se dio cuenta de que los nenes no eran alumnos de esa escuela.
“Nosotros dormimos acá”, dijeron los chicos ante la consulta de los efectivos. “Les dije que eso no podía ser porque yo controlo la alarma a cada rato y sé que no duerme nadie en el techo. Entonces abrí las bolsas y vi juegos didácticos de primer grado, maderitas, las letras, el abecedario. Cosas que reconocía porque las usan mis compañeras. Entonces los chicos empezaron a llorar y a decir que el padre les iba a pegar”, narró la maestra.
Tras ello los chicos -una nena de 9 años y su hermanito de 7- fueron conducidos a la seccional más cercana, la sub 22ª, desde donde se limitaron a darle intervención al juez de Menores Nº 3 por la situación social de los niños, ya que por su corta edad no son punibles. El juez Jorge Cartelle, según fuentes policiales, restituyó a los chicos a su hogar y citó a sus padres para entrevistarlos hoy en el juzgado. Los hermanos viven con sus padres en situación de pobreza extrema en una villa miseria cercana que la nena sólo identificó como de “Mendoza al fondo”.
Adriana contó que en el trayecto a la seccional la nena “se contorsionaba como para lastimarse, golpeó a los policías y se quiso escapar esposada y todo”. Luego, al recorrer la escuela, la mujer comprobó que los nenes habían roto un vidrio para acceder al salón. Según la policía, los niños habían violentado el ventilete del salón número 25. “Al bajar al salón se han cortado los pies. Estaba el piso lleno de vidrios y los dos nenes iban descalzos”, apuntó la docente.
Así, los nenes hurgaron en el armario del aula de primer grado y subieron al techo las pocas cosas que encontraron allí. De acuerdo con el parte policial, se llevaban cuatro libros de texto, 40 tijeritas, 10 potes de plasticola, 14 cuadernos, 2 juegos didácticos y otros elementos. Adriana comprobó que lo habían dispuesto en dos cajas y dos bolsas blancas de nailon. “Había carpetas nuestras, libros de la maestra, cuadernos de comunicaciones de los chicos. Cosas sin valor, que no sirven para vender -observó-. La nena no va a la escuela. Vino esta mañana a tocarme el timbre y me dijo que se había dejado un anillito en una de las bolsas”, concluyó consternada Adriana Alonso.
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