Condenado por violar a su hija y concebir una nena con ella
Los padecimientos comenzaron a los 15 años pero recién pudo alzar la voz sobre ellos cuando tenía 23. Como uno de los efectos de esa violencia la joven tuvo una hija de su padre. La nena hoy tiene 7 años.
Al cabo de un proceso judicial que duró tres años todo se dio por probado y ahora el hombre fue condenado a prisión. Se consideró la verosimilitud del testimonio de la muchacha y se descartó que hubiera acusado a su papá por otra motivación que no fuera la desdicha que soportó.
Los cargos. El juez de Sentencia Nº 7, José Luis Mascali, sentenció a R. E., un albañil de 52 años, a once años de cárcel por abuso sexual con acceso carnal. Y consideró que el delito está agravado por dos circunstancias: su condición de padre de la joven violada y porque aprovechó su convivencia con una menor de edad.
La historia de la chica es muy particular. Recién conoció personalmente a sus padres cuando tenía 14 años porque hasta ese momento había vivido con sus abuelos en Misiones. Tras el fallecimiento de éstos llegó a Rosario y comenzó a vivir en su casa paterna. Un año después comenzó la pesadilla de la adolescente. Un día el padre la encerró en su habitación, la golpeó con brutalidad y la sometió sexualmente. Mientras esto ocurría, la madre atendía un negocio en la parte delantera de la casa.
Los gritos que lanzó por el ataque, según contó, sobresaltaron a la madre. La mujer se acercó a la habitación y E.B.E. le contó lo que había ocurrido, pero la madre la acusó de insinuarse a su padre y provocar así la relación íntima.
Violencia múltiple. Luego de un tiempo, los abusos fueron frecuentes, como los golpes del padre para poder cometerlos. “No quería contradecirlo porque me pegaba mucho”, relató la chica el 27 de septiembre del 2007, en la Comisaría de la Mujer. Ya para entonces iba a la escuela secundaria. Nunca pidió ayuda ni pudo contar lo que padecía, consta en la sentencia, por “miedo y verguenza”.
A los 17 años comenzó una relación de pareja con un muchacho del barrio, D.M., de 27 años, pero lo veía “a escondidas” porque sus padres “la controlaban todo el tiempo”. Poco después, tuvo su primera relación sexual con D.M. y un mes después le anunció a su pareja que estaba embarazada. El joven le respondió que era imposible por el tiempo de gestación del embarazo pero se compometió a hacerse cargo.
Un examen de ADN determinaría después, sin embargo, la paternidad de su padre biológico. Las amenazas del padre la alejaron de D.M. y cuando tenía 18 años ella tuvo a su hija, lo que convirtió a su papá en padre y a la vez abuelo.
Cuando la nena tenía dos años, el hombre ahora condenado dijo que no podía “mantenerla” y le sugirió iniciar una relación con su empleador. La chica lo hizo. Pero el padre “se puso celoso” y decidió poner fin al noviazgo golpeando a ambos.
En septiembre del 2007, D.M., ex novio de la joven, señaló que trabajaba con el hombre condenado y que observó que éste “le pegó” en dos oportunidades a la hija. “No me dejaba salir con ella. La veía solamente cuando salía de la escuela”, declaró el muchacho en el juzgado de Instrucción Nº 4.
El joven también contó que la chica se fue de la casa cuando cursaba el sexto mes de embarazo. Unos días después regresó porque el padre le prometió que no la golpearía más. También le dijo que podría continuar “saliendo” con D.M., pero no cumplió con su promesa. Recién E.B.E. se reencontró con el muchacho cuando su hija tenía cuatro años.
Tras la denuncia de la chica, el 29 de marzo del 2008, el albañil fue detenido en su casa de la zona norte. Cuando estuvo en los Tribunales, el hombre negó la acusación. Aceptó que había relaciones sexuales con la hija, pero que nunca “la había violado o forzado”. También señaló que los encuentros íntimos se concretaron en un albergue transitorio y nunca en la casa. “Yo no abusaba de ella. Ella me insistí para ir al hotel”, declaró el hombre en el juzgado de Instrucción Nº 4.
Una defensa. La esposa de R.E. —madre de la chica víctima— señaló que nunca observó nada extraño en la casa”. “Ella nunca me contó nada de lo que pasaba. Además tengo una buena relación con ella. Todos los fines de semana me trae mi nieta a mi casa”, explicó.
Para condenar al albañil, el juez Mascali tuvo en cuenta el informe de la junta médica psiquiátrica. Los peritos sostuvieron que el relato de la chica es “coherente y verosímil”. Y concluyeron que no hubo elementos que permitan “deslumbrar una tendencia a la fabulación”. (E.B.E) “presenta una dependencia afectiva respecto de sus padres. Y lo que vivió es altamente traumático por lo que es importante que inicie un tratamiento psicológico”, indicaron.
El magistrado también valoró en la sentencia que una adolescente de 15 años que llegó de Misiones a la casa de sus padres a quienes “casi no conocía no parece tener la capacidad seductora como para abordar a su mismo padre en una relación sexual consentida”.
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