Condenan a 25 años a un hombre por matar a sus dos hijos pequeños
En diciembre de 2011 Norberto Alfredo Moretti asfixió a sus pequeños de 3 y 5 años en su casa de Empalme Graneros. “Hice algo terrible”, confesó dos días después, luego de intentar suicidarse.
“Hice algo terrible. Maté a mis hijos. Si ellos no están conmigo no van a estar con nadie”. El 30 de diciembre de 2011, desde una cama del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, Norberto Alfredo Moretti confesó los crímenes que había cometido dos noches antes en su casa de Empalme Graneros. El taxista, que entonces tenía 62 años y atravesaba una profunda crisis en el marco de su divorcio, había asfixiado a sus dos hijos de 3 y 5 años.
Casi dos años después, Moretti fue condenado a 25 años de prisión por un doble homicidio calificado agravado por el vínculo. Teniendo en cuenta que está detenido desde hace un año y diez meses, el reciente fallo del juez Edgardo Fertita dispone que permanezca en cárcel hasta el 30 de diciembre de 2036. La condena fue convenida en un juicio abreviado con acuerdo entre la fiscalía y la defensa, a pesar de la disconformidad manifestada por la querella que representa a la madre de los niños.
Días de locura. En diciembre de 2011 Moretti vivía solo en una casa de Cabal al 900 B, en Empalme Graneros. Por esos días el taxista transitaba con gran angustia el divorcio de su ex esposa Claudia, de 40 años, con quien había tenido dos hijos: Norberto Benjamín, de 5 años, y Josefina Sol, de 3.
Si bien los chicos vivían con ella, solían visitar al padre y quedarse a dormir en su casa. La noche del 28 de diciembre de ese año el hombre pretendió terminar con sus angustias mediante un acto de locura: mientras sus hijos dormían, los asfixió hasta matarlos.
Horas antes, cerca de las 20 de ese miércoles, vecinos habían visto a los niños y a su padre sentados en la puerta de la casa, mitigando el calor con una manguera. Cinco horas más tarde vieron cómo la madre de los chicos golpeaba la puerta de la casa sin que nadie atendiera sus llamados. “Norberto… la puta que te parió… devolveme a los chicos”, la oyeron gritar desesperada frente a la casa cerrada. Minutos después se fue sin saber que sus hijos estaban muertos.
Según refiere el expediente judicial Moretti estuvo casi todo el día siguiente junto a los cuerpos. Mientras tanto, ese mismo jueves 29 Claudia obtuvo en Tribunales la orden de un juez de Familia para que el taxista le restituyera a sus hijos, además de prohibirle acercarse a la casa donde ella vivía con sus hijos, en Montevideo y Provincias Unidas.
Ese mismo jueves, a la noche, algunos vecinos lo vieron por la cuadra. Según relataría luego ante la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli, Walter F. lo vio caminar “como 45 minutos de una esquina a la otra, como muy nervioso”.
Pasadas las 23 de esa noche, Moretti caminó algo más de 15 cuadras hasta Juan José Paso y Circunvalación y se tiró al paso de un camión. Sufrió fracturas en los brazos y golpes en distintas partes del cuerpo, pero sobrevivió. Horas después confesaría los crímenes.
Confesión. El viernes 30 Claudia se presentó en la comisaría 20ª de Empalme Graneros con el oficio judicial que ordenaba la restitución de sus hijos. El sumariante que la recibió notó que el dueño del domicilio al que tendrían que acompañar a la mujer era la misma persona que había sido ingresada al Heca como víctima de un accidente de tránsito.
En ese marco, decidieron pasar por el hospital antes de ir a la casa de Cabal al 900 B. Entonces el policía interrogó a Moretti por el accidente de tránsito sufrido la noche anterior. “No fue un accidente, me quise suicidar. Hice algo terrible, maté a mis hijos. Si ellos no están conmigo no van a estar con nadie, y menos con esa hija de puta”, sostuvo Moretti. Desde entonces continúa detenido.
Horror. Minutos más tarde, tras barretear un portón de rejas y tumbar a patadas una puerta de madera, la policía ingresó en la casa de Moretti. La presencia de peritos desde el primer momento daba cuenta de que no había dudas sobre el espanto que aguardaba dentro de la vivienda.
Los cuerpos de los niños, según declaró el primer médico que los vio, estaba acomodados uno en cada extremo de la cama de una plaza que ocupaban cuando se quedaban en esa casa. Signos de descomposición y putrefacción dominaban el ambiente.
Si bien no hubo testigos del doble crimen, la juez Bernardelli procesó en 2012 al taxista en virtud de “una suma de indicios y presunciones que surgen de la conducta del imputado previas y posteriores al hecho que, sumadas a las pruebas objetivas derivadas de pericias”, colocaban a Moretti como autor responsable del doble filicidio.
Apocalíptica. Una junta de salud mental evaluó que el hombre “atravesaba una constelación anímica depresiva” y que “la muerte de los mismos impresionaba como una solución”. No obstante, el dictamen remarcaba que Moretti siempre comprendió los alcances de su acto. “Entre la decisión y el acto no hubo tiempo de meditación, ni planificación. El comprendía la criminalidad de sus actos, pero los valoró desde su cuadro patológico, desde la visión apocalíptica de su cuadro depresivo”, opinaron quienes lo examinaron.
En este marco, luego de que la fiscalía y la defensa convinieran en conjunto la calificación del hecho y la pena de 25 años de prisión, el juez de Sentencia Edgardo Fertita homologó el acuerdo de partes, lo que se conoce como juicio abreviado, y el taxista fue condenado.
Sentencia en un juego abreviado
Se le dice juicio abreviado al acuerdo que convienen fiscales y defensores sobre la calificación de un delito y la pena a aplicar. El trámite implica que el acusado admite su culpa, firma la sentencia y el caso se cierra con la homologación de un juez.
Si bien es un acuerdo de partes y contempla beneficios para el acusado, en general se cierran con penas acordes a los delitos imputados. Así, no es un camino para una mera rebaja en la condena sino un modo de reducir el desgaste de un juicio oral.
Como en el caso de Norberto Alfredo Moretti, otros imputados de matar a familiares aceptan condenas en juicios abreviados. Así fue sentenciado a 18 años de prisión Angel José Cornero, un maletero de la terminal que en 2009 mató a su esposa a puñaladas en su casa de Travesía al 1000.
En julio de 2012 Matías Ferreyra, de 20 años, fue condenado a 25 de prisión tras confesar el doble crimen de su novia Eliana Gauna y del bebé de ella, ocurrido en 2011 en Capitán Bermúdez.
También prefirió admitir su culpabilidad sin ir a juicio Ramona Casco, de 56 años (ver página 35). Estaba acusada de matar en 2011 a su ex marido Meir Romero, de 87, en su departamento de Salta y Paraguay. Ella aceptó una pena de 15 años antes que ser juzgada por un delito que prevé prisión perpetua mientras que Daniel Fernández, acusado por el mismo crimen, recibió una condena a 18 años en un juicio oral.
Recientemente fue condenado en juicio abreviado Walter Fabián Scheffer. Pasará 20 años preso por matar en 2011 a su hija de diez meses tras arrojarla contra una cama en la casa donde vivía en Ayacucho y Uriburu.
Fuente: La Capital
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