CONDENAS DE 12 A 14 AÑOS PARA LOS POLICÍAS QUE ABUSARON DE UNA CHICA
Fueron condenados a penas que van de 12 a 14 años de prisión, luego de haber sido encontrados culpables por la justicia de atacar sexualmente a una adolescente de 16 años en julio de 2002, dentro de esa dependencia, donde estaba detenida en forma irregular. La condena fue dispuesta por el juez Antonio Ramos contra el oficial ayudante Juan Manuel Morales y el cabo Marcelo Canelo, ambos condenados a 14 años de prisión por ser encontrados culpables de abuso sexual doblemente agravado. En tanto, el oficial subayudante Fabián Patricio Ibarra fue condenado a 12 años de prisión por privar de la libertad y abusar sexualmente de a la adolescente. Florencia Barrera, quien junto a Ana Overlin patrocinaron a la víctima, se mostró conforme con este fallo y destacó que “la pena es la que había pedido la fiscal que es la actora penal”. De igual manera calificó como “muy importante que en un hecho grave como este se haya condenado a los responsables máxime si se tiene en cuenta que es personal policial el que cometió un delito tan grave”.
A los tres policías, que están privados de su libertad desde octubre de 2002, la Justicia aplicó el agravante de “actuar en banda y con uso de uniforme”. Además de la condena de prisión contra los efectivos policiales, el magistrado impuso a los tres hombres, solidariamente con la provincia de Santa Fe, la obligación de indemnizar a la víctima con la suma de 200 mil pesos.
Los hechos que se investigaron ocurrieron en la madrugada del
26 de julio de 2002 cuando un policía vestido de civil detuvo a un
adolescente llamado Ezequiel, sospechoso de cometer un robo. Junto al detenido estaba una amiga, la chica que luego sería la víctima del dramático episodio. Dos policías trasladaron a los dos jóvenes a la comisaría 1ª -ubicada en Juan Manuel de Rosas al 1350- donde quedó alojado el adolescente, en tanto que la chica permaneció en la sala de guardia, esperando novedades sobre su amigo. Luego de varias horas, dos de los policías utilizaron a la chica como intermediaria para pedirle a la madre de su amigo 200 pesos para liberarlo. Una pericia telefónica comprobó luego que la mujer recibió dos llamados, uno de los cuales se hizo desde la misma seccional.
Cerca de las cinco de la mañana uno de los policías llamó a la
chica y le pidió que fuera hacia el fondo porque debía hablar con
ella. El uniformado hizo que la adolescente ingrese a un cuarto
donde había tres camas de hierro. La tiró sobre una de ellas, le tapó
la boca con la mano, sacó un preservativo de abajo del colchón y la
atacó.
Luego llegó otro policía, y el tercero ingresó antes de que se
retirara su compañero. Los tres policías la amenazaron y le
dijeron que no olvidara que ellos eran policías y sabían donde vivía. Ante esas amenazas, la joven no denunció inmediatamente lo ocurrido y concretó la denuncia 40 días después del incidente. El 5 de septiembre de 2002 se cruzó en inmediaciones de la Terminal de Omnibus con dos de sus agresores, y una burla de parte de ellos la impulsó a hablar de lo ocurrido ante su familia. Posteriormente realizó la denuncia que terminó en las condenas de los policías.
Al conocerse, el episodio generó un escándalo institucional que sacudió a la policía y al gobierno. El entonces ministro de Gobierno, Esteban Borgonovo, había reprochado a la policía de Rosario y a la Dirección de Asuntos Internos, encabezada entonces por Leyla Perazzo, que pese a que había documentos registrados sobre el episodio nadie en la fuerza le habia comunicado lo ocurrido. Al juicio habían llegado otros siete policías acusados de tolerar lo ocurrido sin impedirlo o encubrir luego el incidente, pero solo fue condenada por esto la agente Gabriela Scaravilli.
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