Confesiones de un "narcoperiodista"
“Segui defendiendo narcos, vos”, puso el diputado Kirchnerista Eduardo Toniolli en Twitter, en respuesta a un mensaje mio, en el que le recomendaba repasar la historia política de su actual e inseparable compañero Fernando Rosúa.
Debo admitir: Un día después, Toniolli se disculpó por la misma via. Pero no lo necesitaba. Yo ya me acostumbré a recibir esa clase de chicanas berretas después del fracaso de la “Operación Tognioli” ( con g ). Lo que puso en Twitter el legislador es lo mismo que dicen de mi algunos colegas Kirchneristas, que nunca se bancaron la irreversible derrota informativa y política de aquel montaje. Y si, los periodistas que en su oportunidad, con información, separamos la paja del trigo y demostramos que aquella causa nacida en la SIDE, operada por el periodista Raúl Kollmann de Página 12 y fogoneada por Agustín Rossi , había sido un montaje que si bien estaba dirigido a la figura del ex jefe de la Policia santafesina, indirectamente daba comienzo a una estrategia que – el tiempo terminó corroborando- estaba destinada a lastimar y desestabilizar al gobierno de Antonio Bonfatti.
Aquello fue un intento feroz de golpe institucional que fracasó. Y los que pusimos nuestro empeño en demostrar la realidad, nos ganamos el mote de “narcoperiodistas”, neologismo nacido de la misma usina de propaganda que empujó al líder camporista “Cuervo” Larroque a gritar desaforadamente en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación, que Santa Fe estaba gobernada por el “Narcosocialismo”.
La misma usina que financia a diario, hoy, una comunicación destinada a instalar en el santafesino medio, la idea de que tanto Rosario ciudad, como Santa Fe provincia, son la sede nacional del narcotráfico. Y que la policía de Santa Fe, y que el gobierno de Santa Fe son socios en el crecimiento del delito vinculado a las drogas. Algo de eso han conseguido… en algunas mesas de amigos ya escuché la simplificación. “Miente, miente, que algo queda”.
Ahora, los “narcoperiodistas” somos los que relativizamos lo que expresa el Kirchnerismo, contraponiendo los hechos, graves en si mismos, con otros tanto más graves ocurridos en el pasado reciente en la provincia que gobernaban los que ahora acusan , o los que nos preguntamos con legitima curiosidad cuales son las políticas que lleva adelante la gestión nacional para combatir el flagelo del narcotráfico.
Lo penoso del asunto es que terminamos discutiendo en ese terreno, y evidenciamos la clara inexistencia de un interés por combatir al narcotráfico, y la utilización de un tema tan delicado y complejo, para hacer sólo proselitismo.
Entonces, cuando uno le recuerda a Agustin Rossi, hombre cercano a los despachos importantes de la Rosada si los hay, que de Santa Fe se fueron 1.500 gendarmes, cuando se le recuerda a Fernando Rosúa que tuvo que irse de la gestión pública acusado de nombrar a delincuentes, que además, salían de la cárcel para robar y declaraban hacerlo en nombre del entonces hijo del Ministro, cuando uno le recuerda a Maria Eugenia Bielsa- ex vicegobernadora en tiempos del escándalo Rosúa- que su propio hermano tiene la responsabilidad política cómo santafesino y como Secretario de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) de colaborar con los gobiernos provinciales; cuando uno les recuerda que la facilidad que tienen los grupos narcos para absorber “soldados” en las villas, tiene fundamental relación con el sembradío de pobreza económica y cultural que generaron 20 años de neoliberalismo en la provincia y que protagonizaron apellidos como los del propio Rosúa, Rossi o Giuliano, o directamente- como se ocultó en forma deliberada- que los propios militantes del Movimiento Evita fueron heridos por soldados vinculados a “compañeros” que vendían drogas en el barrio, la primera respuesta que se recibe es : “Seguí defendiendo a los narcos, vos”
Debe ser así: los tiempos políticos que impone el Kirchnerismo llevan la marca de la chicana y la pequeña ventajita electoral, por sobre la verdadera solución de los problemas, al menos en los territorios que no gobiernan.
Nadie lo escuchó hablar a Rossi del narcotráfico en el conurbano o en las villas porteñas, ningún medio importante subraya la grave denuncia de Graciela Ocaña contra Anibal Fernandez involucrándolo con el triple crimen,la pista de la efedrina, y la inobjetable colaboración económica de las víctimas en la campaña de Cristina 2007, o lo que es más grave aún : Nadie reconoce operativos de la AFIP o de los organismos que correspondan por el desmesurado avance del narconegocio inmobiliario que no registra antecedentes, y que es donde descansa y se blanquea el dinero grande del lavado de dinero en Argentina.
Es obvio: nadie podrá negar que hay paco en las villas de Santa Fe. Nadie podrá ocultar que existen barrios donde el narcotráfico le ganó la pulseada en diez o veinte años a la educación y los valores… Pero no es achacable a una gestión provincial, con todos sus defectos.
El Kirchnerismo quema sus naves. Incómodos por las imposiciones constitucionales aprieta a los jueces y los amenaza con carpetazos. Preocupados por las dificultades económicas hace anuncios que se ahogan en 24 horas , tras las primeras paritarias y, si, angustiados con las proyecciones electorales en algunas provincias, eligen el camino de lastimar a sus adversarios – aunque se trate de expresiones honestas y progresistas como el Socialismo – utilizando los peores métodos que se puedan utilizar, con tal de obtener una ventaja electoral que nunca obtendrán.
El año empezó para mi, un narcoperiodista oficialista.
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