CONFESÓ EL EMPLEADO QUE ASALTÓ E INCENDIÓ UN LOCAL COMERCIAL
Fuentes cercanas a la investigación revelaron que este hombre no sabe explicar exactamente por qué tomó la decisión de atacar de esta manera el comercio en el que trabajaba, aunque dijo que allí no se sentía reconocido por su labor.
Pero más allá de las explicaciones o del arrepentimiento por lo ocurrido, la Justicia analiza ahora la presunta concreción de una serie de delitos, tales como incendio, robo, daño (producido contra el comercio y en propiedades circundantes), atentado contra la autoridad y portación de armas.
El martes pasado, a las 21.25, una llamada de alarma llegó al cuartel de bomberos. Un vecino avisó que desde el interior de una armería ubicada en calle San Luis al 3000 salía una densa columna de humo.
Enseguida varios patrulleros del Comando y otras unidades de la URI convergieron sobre el sector antes que lo hicieran las pesadas autobombas y así comprobaron que lo denunciado era cierto: el “Pájaro Loco” estaba ardiendo.
En ese momento, un desconocido emergió del local del Partido Justicialista, disparando en distintas direcciones con armas de fuego. Este hombre que cargaba con una mochila al hombro bajó precipitadamente las escaleras que dan a calle Crespo y, ante el asombro de los patrulleros, corrió en dirección a calle 25 de Mayo. Los policías fueron tras él.
En medio de los estampidos de las armas de fuego el perseguido se desprendió de su mochila y la dejó abandonada a mitad de cuadra. Luego, siempre cubriendo a tiros la retirada ese individuo llegaría a calle Suipacha y por allí, en dirección al oeste, alcanzaría 25 de Mayo.
Una vez apresado por la policía, se comprobó que entre las armas había una pistola 9 milímetros, un revólver 22, una pistola semiautomática 22, una pistola ametralladora cal 22, 4 pistolas calibre 9mm. dos pistolas 11.25 mm, una pistola calibre 40, una pistola Magnum 3.57, dos revólveres Magnun 3.57 y un revólver 38 largo.
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