CONFLICTOS GREMIALES: LA CGT BUSCA QUE NO HAYA DESBORDES
El camionero Hugo Moyano reconoció ayer que en la CGT existe “preocupación” ante la profundización de los conflictos por salarios, y opinó que “el sector empresario debería ser el encargado de dar respuestas a los reclamos”.
“Los dirigentes sindicales tenemos que tener la responsabilidad de evitar todo tipo de desbordes. En los últimos años hemos aprendido bastante como para volver a cometer errores que puedan perjudicar nuevamente la economía. Esta dirigencia sindical sabe hasta dónde puede llevar los reclamos”, le dijo Moyano ayer a Clarín.
Poco antes, en declaraciones a varias radios, el camionero había pedido que se le quitara dramatismo al crecimiento de los reclamos. “No tenemos que alarmar; el hecho de que los trabajadores reclamen no quiere decir que la cosa va a pasar a mayores”, afirmó. Enseguida agregó que si bien “nunca se descarta la posibilidad” de un paro general, esa alternativa “ni siquiera ha sido evaluada” por la CGT.
Sucede que, frente al nuevo panorama, la central sindical tiene algunos dilemas: sobre todo, cómo sacar provecho de los conflictos salariales sin verse obligados a endurecer la protesta, en especial contra el Gobierno.
Más allá de las diferencias internas, en la CGT son muchos más los dirigentes que consideran que no sería buena idea estropear la buena relación que, de la mano de Moyano, tienen actualmente con la Casa Rosada.
El problema es que en algunos casos más resonantes, como el de los subtes y los docentes bonaerenses, los reclamos son encabezados por dirigentes que no responden a la conducción actual de la CGT.
Los jefes sindicales no están demasiado preocupados porque confían en que, antes de fin de año, el presidente Néstor Kirchner anunciará un aumento de sueldos por decreto que podría contribuir a aplacar la tensión gremial en aumento.
La intención de la CGT de evitar que haya desbordes con los reclamos salariales es, en parte, también funcional al Gobierno. Allí siguen de cerca la pelea gremial con la preocupación de que tenga demasiado impacto como expresión callejera luego de la experiencia piquetera. Esto es así sobre todo porque las últimas protestas fueron de fuerte impacto: al conflicto de los telefónicos de la semana pasada le siguió el de los trabajadores de subte y el anuncio de un paro de micros de larga distancia.
“Los conflictos individuales es posible que se sigan dando. Lo que no se puede es tomar una determinación desde la CGT porque sería muy perjudicial para los trabajadores, los dirigentes y el Gobierno. No es momento de ninguna medida de fuerza y sólo el tiempo dirá si se puede dar más adelante”, le dijo Moyano a este diario desde Salta, donde ayer inauguró un consultorio del sindicato de camioneros.
—¿Quién es el encargado de dar las respuestas?
—Debería ser el sector empresario. En el caso de los telefónicos, esperaron hasta último momento para dar una solución que tenían de antemano porque siguen con la mentalidad de la década del 90. El mismo Gobierno les reclamó a los empresarios que haya aumentos.
—¿Pero qué sucede en el caso de los estatales, donde el Gobierno debe asumir su rol de empleador?
—Bueno, el Gobierno tendrá que dar las respuestas que los gremios le están reclamando y que se están demorando.
—¿Esta situación puede complicar al Gobierno?
—Me imagino que lo estará evaluando, porque es una realidad que no se puede desconocer. Si los empresarios no dan respuestas el Gobierno deberá sacarlo por decreto.
—Hay quienes sostienen que los aumentos salariales podrían generar inflación…
—Siempre inventan algún argumento para no dar aumentos. La economía ha mejorado y los salarios están muy deprimidos; por eso los aumentos hay que darlos. Además, la época inflacionaria ha desaparecido en todo el mundo.
Por ahora, la pelea sindical continúa y amenaza con extenderse. Hoy, el Frente de Gremios Estatales anunciará una medida de fuerza para la semana próxima que pretende meterle presión al Gobierno a la espera de un aumento. En todos los casos, la CGT se encargará de evitar los desbordes.
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