"CONOZCO LO QUE ES LA VERGUENZA"
Es una idea que tengo desde hace mucho, mucho tiempo, quizás desde el arranque de Ricky Maravilla.”
Así explica él mismo su vuelco al público infantil: el sábado 16 hará un show en el estadio de Obras Sanitarias titulado Maravillas.chicos y promete payasos, un mago, juegos y un robot de última generación. ¿Qué le pasó al petiso?
“Yo observé con mucha atención que en cada una de mis presentaciones me esperaban los chicos en los brazos de sus madres. Entonces siempre pensé que tenía que hacer algo para ellos. Pero lo postergaba porque tenía mis shows. Ahora se dio.”
Ricky jura que no le falta trabajo, que incluso tuvo que cancelar un show en Canadá por el espectáculo de Obras, que hace poco estuvo actuando en Australia, que también fue a México, a Panamá y a otros países que enumera en prolijo orden. Dice que por esa proyección internacional debió cambiar la ortografía de su nombre: antes era Riki y ahora es Ricky. “En el extranjero me decían que estaba mal escrito y por eso tuve que modificarlo.”
Asegura, entonces, que la decisión de hacer este show tiene que ver con su deseo de unir a la familia, que antes eso se lograba con la música tropical —ritmo que él logró imponer hasta en las fiestas más top de Punta del Este— pero que ahora no pasa por culpa de la aparición de la cumbia villera. “Vino una camada de chicos jóvenes, pelilargos, algunos carilindos que separaron a la familia de los bailes. Ellos usan nuestro ritmo, el que yo impuse, con letras que hablan de drogas y violencia. ¿Qué va a ir a escuchar la familia? Dame la pastilla, pasame la birra, me voy de caño, me reviento la cabeza… Es un mensaje desagradable. Es cierto que droga hay en todos los lugares. Lo que me parece mal es incentivar a los chicos a que encima le canten una canción. Por eso tengo la esperanza de devolverle a la familia ese espacio musical para compartir, con un mensaje de esperanza.”
Ricky habla de forma acartonada, lento, con parsimonia. Se parece a un político y la apreciación no está lejos de la realidad: hace algunos años estuvo a punto de ser candidato a gobernador de Salta por el Partido Justicialista. “No lo hice finalmente porque me pareció irrespetuoso. Yo soy una persona que viene de muy abajo y conozco lo que es la vergüenza. Y a mí me avergonzaba mucho ser un oportunista que aprovechaba el hecho de ser popular para ingresar en política. Y me daba temor no poder darle soluciones a las distintas problemáticas de la provincia. Pero sí me estoy preparando con gente que sabe para dedicarme a eso el día de mañana, cuando esté más reposado.”
Por ahora, dice, después de actuar en Buenos Aires con Maravillas.chicos seguirá con una gira por el país que terminará en Salta, donde él nació y donde todavía vive su familia. “Yo voy y vengo a la Capital, pero ellos están allá.” Ellos son su mujer y sus tres hijos: Martín Miguel que es músico y técnico en un canal de televisión, Luis Enrique que estudia Arquitectura y Alan Ricardo David que todavía está en la secundaria. “Yo viajo siempre para ocuparme de ellos —finaliza—. Y para pedirles por favor que todavía no me hagan abuelo, no tan joven.”
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