CONSECUENCIAS DEL TRÁGICO TEMPORAL EN BUENOS AIRES
Estaba dentro del quiosco, y mi marido, Miguel, se había subido a la camioneta para irse. Eran las 7 de la tarde, cuando sentí como una explosión. Llovía mucho, y no se veía nada porque estaba todo oscuro y por la nube de polvo que se levantó. Recién unos segundos después me di cuenta de que se había derrumbado el paredón. Hace tiempo que teníamos miedo de que se cayera, porque está todo abandonado”. El testimonio de María del Pilar, que vive frente a la ex fábrica textil Campomar, en Valentín Alsina, sirve para graficar lo que fue una noche trágica en el barrio. Por el temporal del martes, parte de la pared de ese edificio se vino abajo y mató a un hombre y una joven. Varios vecinos de la zona venían denunciando el peligro de derrumbe, además de otros riesgos.
Es que la ex fábrica Campomar, un predio de más de seis manzanas que fuera cuna de las conocidas frazadas de esa marca y que les diera trabajo a cientos de habitantes de Valentín Alsina, hoy es una peligrosa postal del abandono. Sin techos, con los vidrios rotos y portones que faltan, los vecinos denuncian que desde hace varios años es habitual ver gente que sale cargando chapas, caños y otras piezas metálicas, para luego venderlas. La gente cree que esos robos de partes de la estructura podrían haber afectado la estabilidad del paredón. De hecho, en su edición de mayo, el periódico local “Fuente de Noticias” advirtió en su tapa sobre el peligro de derrumbe. Es decir, hace al menos tres meses que existen estas advertencias.
De nada sirvieron los avisos. El viento del martes, que alcanzó los 100 km/h, provocó que un tramo del paredón, de unos seis metros de alto por 30 de largo, se desplomara sobre la vereda de avenida Remedios de Escalada al 3400, arrastrando postes de luz y árboles. La fatalidad quiso que justo en ese momento Nereo González, de 60 años, circulara por allí con su remís, un Ford Sierra rojo. Murió aplastado.
Primero se creyó que era la única víctima. Pero ayer se conoció que Romina Ojeda, de 19 años y operaria de una fábrica cercana, esperaba a esa hora uno de los tres colectivos que pasan por la cuadra (los 112, 179 y 354). El derrumbe también la mató.
“Me acerqué a ayudar, pero los escombros eran pesados. No nos dimos cuenta de que había un auto, y menos una chica. Recién hoy me enteré que al remisero lo conocía, siempre llevaba a mi hija al colegio los días de lluvia. Justo ayer (por el martes) a la tarde me dijo que no le gustaba trabajar cuando llovía, le parecía peligroso. Hubo dos muertos, pero podría haber sido peor. ¿Y si el paredón se caía sobre un colectivo lleno?”, dijo Sergio Boyadjián, quien hace 40 años vive frente a la ex Campomar.
“La fábrica cerró en los 70. Luego la alquiló Segba como depósito, pero hace unos años el predio fue rematado. Antes estaba entero, pero desde que lo vendieron se empezaron a robar todo”, contó Floriano Gil. Otra vecina, Elvira Curiel, aseguró: “Los vecinos reclamamos varias veces en la Municipalidad, pero no pasó nada. Nos decían que no se podían meter porque es un predio privado. Ahora juntamos como mil firmas. Tenemos miedo de que se arme una villa”. La gente pide que el lugar sea transformado en un espacio público.
¿La respuesta del Municipio de Lanús?: “Recibimos quejas de la gente, y por eso intimamos varias veces a los dueños del predio, Raisin S.A., por el mal estado general del edificio. Pero no actuamos antes porque entonces no se observó riesgo de derrumbe. Ahora, con autorización de la Justicia, demoleremos el resto del paredón”. Clarín pidió copias de las intimaciones, pero la fuente dijo que el expediente está en la Justicia de Faltas. Por otra parte, este diario intentó comunicarse con Raisin, pero la firma no apareció en la guía telefónica ni en Internet. En la Comuna explicaron que se trata de una empresa de Capital, pero no pudieron decir a qué rubro se dedica.
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