CONSIDERAN “CONTROLADO” EL PROBLEMA DE LA SEGURIDAD EN LA PROVINCIA
En la ciudad de Santa Fe, el mayor índice de muertes violentas se dan entre personas que se conocían previamente, como un fenómeno creciente y muy difícil de abordar desde la política de seguridad. El delito en gran escala no ha recalado en la provincia, principalmente por las características de la policía santafesina _en comparación, por ejemplo, con la bonaerense_ y el crimen menor muestra sensibles reducciones, por acción de las patrullas urbanas, que el año próximo se verán reforzadas.
En tanto, el flagelo de la droga se extiende de manera alarmante y requiere una acción consecuente e integral del Estado y la sociedad civil.
Así lo ve el subsecretario de Justicia, Alejandro Rossi, quien accedió a efectuar para El Litoral un diagnóstico sobre la situación de la seguridad en la provincia, en un alto de la reunión que mantuvo esta semana con los jefes policiales de las ciudades donde actúan las patrullas urbanas, para evaluar la marcha del sistema.
“Hay un alto nivel de violencia, podríamos decir descontrolada, en la franja de quienes cometen delitos entre los 16 y los 25 años. Después de esa edad tiende a producirse algún tipo de integración a la sociedad, o bien a volcarse hacia un delito más racionalizado”, expresó Rossi.
De igual modo, consideró que el mayor índice de muertes violentas no se produce en ocasión de robo, sino “cuando hay conocimiento previo entre la víctima y el victimario, y responde a una forma violenta de resolver conflictos que antes se resolvían de otra manera. La tasa de homicidio en ocasión de robo, en Santa Fe se ha mantenido constante. Y la de Santa Fe en el contexto nacional, y a su vez la de Argentina en Latinoamerica, son relativamente bajas”.
Prevén mayor presupuesto para la policía en 2005
Rossi expuso que los indicadores vinculados al gran delito están en baja en la provincia, aunque crece la resolución violenta de conflictos.
El subsecretario de Seguridad Pública, admite que la preocupación por el resultado trágico del accionar delictivo _sobre todo, a partir de los episodios que cobran trascendencia pública_ es propia de determinados grupos sociales; aquellos que no resuelven sus conflictos de manera violenta y únicamente podrían ser víctimas de homicidio en ocasión de robo, cuando la agresión viene de alguien a quien no conoce.
“Pero el número de esos casos no es importante. Se puede afirmar que, en la Argentina, las chances de morir en un robo son cincuenta veces menos que de hacerlo en un accidente de tránsito. En cambio, al haberse expandido tanto la violencia mediando relación previa entre víctima y victimario _familiares, vecinos, enemigos que se conocen o amigos que se `desconocen’_, es muy difícil de prevenir desde el efector estatal, porque se produce habitualmente puertas adentro”.
Tres planos de análisis
A los efectos de precisar el análisis, Rossi lo dividió en tres campos: el relativo al delito organizado o en banda, el de crímenes menores y el “doméstico”.
En cuanto al primero, que tiene como indicadores al secuestro extorsivo, el robo a bancos, la piratería del asfalto y el robo en grandes centros comerciales, “estamos bien. Este año tuvimos la mitad de hechos de piratería del asfalto que el año pasado, llevamos un solo robo a banco, no hemos tenido secuestros extorsivos, tampoco episodios graves en centros comerciales _salvo uno en el Makro de Rosario, que fue controlado por la policía. Vamos a terminar bastante bien el año en materia de robo de ganado. Empezamos muy mal, pero mejoramos en los últimos meses”.
En el segundo campo, evaluó que “como consecuencia de la patrulla urbana, tenemos índices a la baja en hurtos, hurto simple, robo, robo a comercios en las áreas comerciales más grandes. Hay una mejora sustantiva, muy difícil de cuantificar pero, con modestia, yo me animo a hablar de una mejora del 25 o 30 %”.
En tal sentido, subrayó su satisfacción con el desempeño de la patrulla urbana y ratificó el compromiso del Estado a fortalecer su accionar. “Es la primera vez en muchos años que la policía de Santa Fe tiene un efector preventivo, que va camino a consolidarse. Nosotros hacemos una apuesta muy fuerte en esto y el año que viene esperamos duplicarlo en todas las ciudades”.
Como último campo de análisis, ratificó que “tenemos este empeoramiento serio de conflictos personales que se resuelven de manera violenta”.
La matriz policial
Por lo demás, el funcionario puntualizó las razones por las que entiende que la provincia no ha sufrido el desembarco de bandas delictivas, por efecto del corrimiento desde otras jurisdicciones; si bien aclaró que eso no implica dejar de mantener la alerta ante esa posibilidad.
“El temor existe por una cuestión de sentido común: está pasando en todo el país, por qué no va a pasar acá. Así como existe el temor de que pase en el futuro, también es bueno pensar por qué no ha pasado. Y creo que ahí hay que reconocer algunos méritos a la matriz histórica institucional de la policía santafesina.
“La nuestra es una policía con una relación sana con el poder político, acostumbrada a trabajar sin conflictos con el gobierno, con un alto nivel de subordinación. Tiene una matriz histórica que la ha librado de logias o asociaciones de comisarios que tengan peso en su vida interna. No tiene -al menos en jerarquías que puedan facilitar la organización delictiva_ jefes policiales involucrados en gran escala. Tiene un problema de corrupción, pero a mi entender bastante acotado y con buenos niveles de control _Asuntos Internos ha hecho un muy buen trabajo en los últimos ocho años_”, consignó.
A estos factores agregó que “hay en la provincia un desarrollo de la estructura judicial muy importante, que habitualmente no se asocia a este tema, pero es el principal organo de control de la actividad policial. Y Santa Fe tiene un desarrollo territorial y geográfico de su Poder Judicial muy importante”.
Por lo demás, aseguró que _contra lo que se tiende a pensar_ “no hay áreas en las que la policía no entre, lo hace de rutina y habitualmente”. Ante la repregunta al respecto, Rossi insistió: “No hay zonas liberadas. Hay zonas más conflictivas, por efecto de la desintegración social, pero la policía cumple su función en todas ellas”.
El problema de la droga
Rossi admite que, en un contexto de relativa “tranquilidad” dentro de la temática de seguridad, “la droga es un problema”, aunque excede con mucho las incumbencias de éste área.
“Tiene un altísimo nivel de expansión y me da la sensación de que con poco nivel de conciencia de la sociedad civil y del Estado en términos generales. Creo que estamos ante un problema muy serio, con un nivel de expansión muy alto, con sectores muy vulnerables, habitualmente con drogas de pésima calidad. Y que la ciudadanía lo ve de manera cotidiana. Y yo no veo una acción lo bastante contundente y eficaz en la materia _no digo que no la haya, pero yo no la veo_. Porque creo que el problema es cada vez menos policial y cada vez necesita más ser abordado desde otros ámbitos”, expuso.
El funcionario agregó que “la policía está estructurada para combatir las grandes líneas de comercialización y no las de consumo menor. Esto tiene que ser abordado como un problema social y de salud, más que de represión policial. Creo que no hay una conciencia acabada del daño que produce y de a lo que nos vamos a enfrentar en el corto plazo”.
Rossi extendió las mismas consideraciones hacia otros factores: “El consumo de alcohol, el acceso a las armas de la sociedad civil, la promiscuidad de la organización familiar, la pérdida de expectativas de muchos sectores de la población. Son temas muy difíciles de abordar desde una teoría general de la prevención y que requieren un abordaje integral y urgente”.
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