CONSIDERAN QUE ARGENTINA YA SALIÓ DEL DEFAULT
Sin posibilidad a la vista de bloqueo judicial de los bonos, y con el canje prácticamente terminado, la calificadora de riesgo crediticio Standard & Poor’s (S&P) elevó ayer la calificación de la Argentina, abandonando por fin la mala nota que recibió con el default. Ahora, el país tiene la categoría B-, un escalón que comparte con Bolivia, Paraguay, Ecuador y Surinam. Este no es ni por mucho el más atractivo de los ratings, pero los mercados igual lo celebraron: los títulos de la deuda subieron hasta un 2% y la Bolsa 2,06%.
Pese a todo, lo de S&P no fue sorpresivo. Aun antes del canje, la agencia había dicho que elevaría la nota de Argentina a este mismo nivel, ganándose entonces las críticas de los grupos de bonistas (que consideraron la acción muy precipitada), y del Gobierno, que la tomó como muy baja. Pero igual se festejó porque fue como el fin de un ciclo. “Hubo euforia total”, confesó un ‘trader’ en Nueva York. “Me pelaron de títulos argentinos”, agregó.
Los bonos más demandados fueron los emitidos en pesos, indexados por inflación. “Mañana (por hoy), si salen los títulos nuevos del canje, van a marchar con fritas”, contó entusiasmado.
Pero lo que impulsa este festival financiero no es sólo S&P, sino otra complicada cadena de eventos que sucedió así: como los franceses votaron por el No a la Constitución Europea, el euro cayó a 1,22 por dólar; los inversores, entonces, corrieron a refugiarse a los bonos del Tesoro de los EE.UU., haciendo caer la tasa debajo del 4%. Esto hizo caer todas las tasas de los bonos emergentes, incluyendo los de la Argentina. El clima externo es, por esto, muy favorable al país.
Sin embargo, esto no significa necesariamente que la Argentina esté en condiciones de salir a colocar deuda en los mercados fuera de sus fronteras. “El país tiene una calificación bastante baja”, reconoció la analista Jane Eddy, en diálogo con Clarín desde Nueva York. “El mercado no suele ser generoso con la gente que tiene estas notas”, agregó.
¿Se podría esperar una mejora? En principio, Argentina tiene un outlook “estable”, lo que significa que S&P no tiene pensado cambiar la nota dentro de poco. Según Eddy, la calificadora estará mirando la política fiscal e impositiva, la disciplina del gasto, los precios de los commodities y el resultado de las elecciones de octubre, antes de hacer una nueva evaluación. Según los códigos de la agencia de crédito, el rating B- significa que el país enfrenta un clima adverso, pero tiene capacidad de cumplir con sus compromisos financieros. Sin embargo, la nota no es tan mala como S/D, literalmente default selectivo, en la que se encontraba.
De todos modos, una parte de la deuda sigue bajo la calificación de default. Son los casi 20 mil millones de dólares que se quedaron fuera del canje de la deuda. S&P también subió otras notas, entre ellas, la correspondiente a los Boden, los préstamos garantizados, los bonos de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Mendoza. Todos ellos quedan con el rating B-.
“No hay cambios en las calificaciones de las corporaciones o de los bancos como resultado del cambio en la nota del país”, dijo S&P en un comunicado.
La nueva calificación les permite a ciertos fondos de inversión comprar deuda argentina. Los analistas del mercado prevén que habrá un gran apetito por instrumentos denominados en pesos, indexados por CER, lo que podría poner presión sobre el dólar. Para sostener el cambio a 2,90, el Banco Central ayer tuvo que comprar 89 millones, y el Nación 50 millones.
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