CONSTATARON 3488 INFRACCIONES POR ESTACIONAR EN LUGARES PROHIBIDOS
El viernes 28 de enero publicamos, bajo el título “Las bicicletas son las principales infractoras del tránsito en Rafaela”, habida cuenta de que en 2004 se constataron 3.037 cruces de semáforos en rojo.
El detallado informe emanado de Control Público de la Municipalidad de Rafaela, al que tuvo acceso LA OPINION, da cuenta de 39.462 infracciones por actas labradas.
En ese marco se inscriben todas las relacionadas al tránsito y muchas otras (comprendidas en 227 situaciones) que tienen que ver, por ejemplo, con veredas y baldíos con yuyos, arrojar agua servida a la vía pública, faltas contra la sanidad y la higiene, no dar cumplimiento a emplazamientos, estacionar en la Terminal de Omnibus con el motor en marcha, ocupación indebida de la vía pública, etc.
Lo llamativo de ese informa radica -más allá de que de las 39.462 infracciones 3.037 correspondieron a cruces de semáforos en rojo por parte de gente que se conducía en bicicletas- en que se constataron 3.488 infracciones por estacionar en lugar prohibido.
Realmente, la cifra es altísima.
Supera, además de lo antes descripto, a quienes circularon durante 2004 en moto sin llevar el documento que acredite propiedad del vehículo porque sumaron 2.816 infracciones.
También a quienes transitaban en moto sin llevar el carné (1.884), y a aquellos que no usaron casco (2.257) al momento de ser abordados por un inspector/a de Control Público.
Mucho se habla de la “picardía” del rafaelino, en tanto no son pocos los que opinan que “somos hijos del rigor”.
Transitar nuestras calles y consultar a un buen número de ciudadanos sobre su parecer en cuanto a la importante cantidad de infracciones comprobadas durante el pasado año en materia de estacionamiento en lugares prohibidos, arrojó como resultado respuestas tales como las que se mencionan a continuación:
“Mire, le voy a decir la verdad, muchas veces estaciono en algún lugar donde no debo. Sé que está mal, pero en definitiva trato de ganar tiempo en algunas cosas que hago en el centro, donde es difícil encontrar un lugar para estacionar, en días de semana, y mucho más por la mañana”. (Raúl -40- de barrio 9 de Julio).
“Está bien, es una falta, pero en definitiva no es tan grave. ¿Qué haría si me sancionan los inspectores?, pagaría la multa y no chistaría. Lo que no sé es si no repetiría otra vez la infracción. A veces las circunstancias obligan…”. (Josefina -22-, del Microcentro)
“Los guardas (sic) deberían dejarse de jo… con hacer multas porque uno está estacionado frente a un garaje. Total uno para unos minutos y después se va, y la gente que allí vive a veces ni siquiera tiene auto.
Mejor que vayan a hacer multas a los camioneros. A esos les tienen miedo…”. (Evaristo -65- de una localidad vecina).
“Me parece una barbaridad la cifra.¡Es una verdadera locura, nadie respeta nada. Lo que pasa es que la gente quiere ir a un determinado lugar, y bajarse del auto bien frente al local o cerca. Entonces estaciona mal. No quieren caminar. Esa es la realidad”. (María -38- de barrio Alberdi)
“Nos enseñan educación vial en la Escuela, y muchas veces comprobamos que los mayores, que nos tienen que dar el ejemplo, son los que cometen las infracciones. Mi papá, una vez, estacionó frente a un comercio y le dije que se fijara que en el cordón estaba la línea amarilla que lo impide. Creo que le dio vergüenza que yo se lo dijera, sacó el auto de allí y nos fuimos dos cuadras más adelante. Al menos cuando yo estoy con él no estaciona más donde no debe”. (Emanuel -12- de barrio Fátima)
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