CONTINÚA EL ÉXODO EN BEIRUT MIENTRAS HEZBOLLAH LANZA OTRA OLA DE MISILES CONTRA EL NORTE DE ISRAEL
En medio de las bombas que arrasan con Beirut, miles de extranjeros y de libaneses con doble ciudadanía continúan un masivo éxodo desde el Líbano en helicópteros, barcos, ferries y colectivos enviados o alquilados por países de todo el mundo para evacuar a sus ciudadanos. La gente huye a donde puede: los más ricos abandonaron ya el país o se refugian en las montañas mientras que los que tienen menos recursos se protegen en escuelas mezquitas. Israel impuso un bloqueo naval y aéreo a Líbano al iniciar sus ataques contra el grupo Hezbollah, pero dijo que ya acordó con otros gobiernos permitir la evacuación de sus ciudadanos.
Un ferry griego alquilado por Francia llegó hoy al puerto chipriota de Larnaca con 1250 personas, entre ellos unos 800 franceses, 400 europeos de distintos países y 500 estadounidenses. La lista es larga: unos 1.000 suecos, noruegos y finlandeses, tienen previsto abandonar el Líbano en las próximas horas hacia Larnaca en un barco alquilado por el gobierno sueco que anoche ancló en Beirut. Estados Unidos, por su parte, indicó que un crucero con capacidad para 750 pasajeros partió hoy del puerto chipriota de Limassol hacia para continuar con las evacuaciones. Además, un barco italiano ancló anoche en Larnaca con 186 italianos, 58 libaneses y 49 suecos.
En el séptimo día de enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Israel y la guerrilla islámica de Hezbollah, esta mañana fue bombardeado otra vez el aeropuerto internacional de Beirut y el principal camino que une a la capital con el este del país. La ruta que lleva al puesto fronterizo libanés de Masnaa con Siria, atacada en varios puntos, es cada vez menos transitable. La gente arriesga su vida para huir: actualmente la única forma de llegar a Damasco es por la ruta del norte del Líbano, que también fue atacada con misiles en forma intermitente.
La enviada de Clarín recorrió las calles vacías de Beirut. Todo es desolación y las ruinas de los edificios son la postal de una guerra. Una mezcla de miedo y de peligro se percibe ante el inquietante silencio de una ciudad fantasma. De repente, los ruidos ultrasónicos de los aviones F-16 en el cielo y de los bombardeos israelíes estremecen el alma. El edificio de las oficinas portuarias de Kamouik demuestra la violencia del bombardeo. Sus ventanas estallaron por la onda expansiva, los muebles están incrustados en las paredes. La cooperativa de los trabajadores del Estado corrió la misma suerte.
Del lado israelí, las ciudades del norte continúan siendo blanco fácil de los katiuskas lanzados por Hezbollah. Los misiles cayeron otra vez en la ciudad de Haifa en el momento que realizaba una visita a la zona el ministro de Salud israelí, Yaakov Edri. No hubo víctimas aunque si importantes daños. Pero por sobretodo, dejó flotando en el aire la sensación que el mayor puerto industrial del país es vulnerable a los ataques de la guerrilla islámica. Otros cohetes impactos en Safed y Tiberias, siempre en la región de Galilea, dijeron fuentes israelíes. En tanto, en Rachaya al Fukhar, en el sector oriental del sur de Líbano, cerca de las granjas de Chebaa, siete personas que se habían refugiado en una iglesia resultaron heridas cuando el edificio fue alcanzado por cinco obuses israelíes.
El gobierno español informó que 113 personas, en su mayoría españolas, llegaron hoy de vuelta a España en un avión Boeing 707 procedente de Damasco, Siria, adonde habían llegado en colectivo. Otras 152 personas tiene previsto hacerlo en las próximas horas.
En Londres, el primer ministro británico, Tony Blair, señaló hoy que su país tiene seis barcos en la región. “Ya sacamos ayer de Líbano a las primeras 60 personas. El primer barco llegará hoy y podemos sacar a muchas personas más”, dijo Blair ante el Parlamento. Unos 12.000 británicos y otros 10.000 británicos con doble ciudadanía residen en el Líbano. Más temprano, el secretario de la Cancillería británica Kim Howells dijo que la Royal Navy enfrentaba la mayor evacuación desde Dunkirk”, cuando unos 330.000 soldados fueron sacados en barco de Francia en 1940.
Por su parte, el canciller australiano, Alexander Downer, indicó que tres colectivos llenos de compatriotas cruzaron la frontera y pasaron a Siria. Downer agregó que su gobierno prevé enviar un barco para evacuar a otros 600 australianos. Canadá envió ya tres barcos con capacidad para 900 pasajeros cada uno para colaborar con las evacuaciones.
En tanto unos 180 polacos escaparon a Siria en seis colectivos junto a otros 30 extranjeros, entre ellos estadounidenses, eslovacos y checos, dijo el embajador polaco en Beirut, Zygmunt Cybula. En Sudamérica, Venezuela dijo que estaba coordinando con Colombia y Uruguay la evacuación de sus cuidadanos. Caracas dijo querer ayudar a evacuar a 400 venezolanos.
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