CONTINÚA LA VIOLENCIA Y HAY NUEVOS MOTINES EN CÁRCELES DE SAN PABLO
Las autoridades del estado brasileño de Sao Paulo, que hoy controlaron las rebeliones iniciadas ayer simultáneamente en tres presidios, negocian con presos amotinados en otros cuatro recintos carcelarios, según fuentes oficiales.
Poco después de que la Secretaría de Administración Penitenciaria de Sao Paulo, el estado más rico y poblado de Brasil, confirmara el fin de las tres rebeliones de ayer, los presos se amotinaron hoy en la penitenciaría de Franco da Rocha y en los centros de detención provisional de Suzano, Sao Bernardo y Parelheiros.
Además, cerca de 500 menores infractores de rebelaron en los seis reformatorios de la Fundación de Bienestar del Menor (Febem) tiene en la localidad de Tatuapé, también en el estado de Sao Paulo.
El principal temor de las autoridades es que se produzca una nueva serie de motines como la registrada el mes pasado en este estado, en cuyas prisiones hay unos 138.000 presos, cerca del 38 por ciento de toda la población carcelaria del país.
Hace exactamente cinco semanas se registraron cerca de 80 rebeliones simultáneas en cárceles de Sao Paulo, que fueron comandadas por la mafia carcelaria conocida como Primer Comando de la Capital (PCC) y en las que murieron nueve personas.
Junto con esas rebeliones, la citada organización criminal, en protesta por el traslado de varios de sus líderes a cárceles de máxima seguridad, comandó cerca de 300 ataques contra la policía, autobuses, instalaciones públicas y bancos, que, en cinco días, dejaron 41 policías y 4 civiles muertos.
En la reacción a los ataques, que generaron miedo y llegaron a paralizar la mayor ciudad brasileña, la policía mató a 79 presuntos delincuentes.
Según algunas versiones de prensa, los presos rebelados en el presidio de Franco da Rocha, ciudad situada a 43 kilómetros de Sao Paulo, tienen a un agente carcelario como rehén.
En los centros de detención provisional de Sao Bernardo y Parelheiros, ubicados en la zona metropolitana de Sao Paulo, así como en el de Suzano, a 38 kilómetros de esta ciudad, los presos negocian sus reivindicaciones directamente con la policía.
Las autoridades carcelarias ya retomaron el control en los tres presidios en los que hubo rebeliones el viernes, que concluyeron hoy con un preso muerto y cerca de veinte heridos.
Los presos amotinados en la penitenciaría de Itirapina, a 213 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo, liberaron sanos y salvos a sus tres rehenes hacia las 11.00 hora local (14.00 GMT) de hoy.
Dos horas antes, la policía había ocupado la penitenciaría de Araraquara, 273 kilómetros al noroeste de Sao Paulo, y rendido a los amotinados, en tanto que la rebelión en la cárcel de Mirandópolis, 607 kilómetros al oeste de esta ciudad, terminó el mismo viernes en la noche con la liberación de seis rehenes.
Pese a que algunas versiones atribuyeron la rebelión de Itirapina a presos vinculados al PCC, la Secretaría de Administración Penitenciaria no ha confirmado tal versión y apenas dijo que los presos reivindicaron mejorías en las condiciones de reclusión.
El hacinamiento es la principal causa de las acciones de mafias como el PCC. Pese a su capacidad para albergar 106.500 presos, el sistema penitenciario de Sao Paulo cuenta actualmente con cerca de 138.000 reclusos.
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