CONTUNDENTE VICTORIA DE INSFRÁN EN FORMOSA
Gildo Insfrán tendrá su tercer período consecutivo como gobernador de esta provincia.
Estaba previsto que fuese lento el recuento oficial de votos por la cantidad de lemas que se presentaron para cada cargo electivo. Pasadas las 19 mucha gente seguía frente a las mesas, pero ya se sabía que la diferencia en favor del peronismo resultaba abrumadora.
Una encuesta en boca de urna anticipó un triunfo con el 67 por ciento de los sufragios. Puntos más, puntos menos, lo cierto es que Insfrán volvió a ganar por abultada diferencia.
Al cierre de esta edición se habían escrutado sólo 30 de las 844 mesas habilitadas. Esos cómputos señalaban 3274 sufragios (el 80,32 por ciento) para la fórmula Insfrán-Floro Bogado.
El presidente Néstor Kirchner llamó, poco antes de las 23, a su aliado para felicitarlo por la victoria. Antes lo había hecho el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
La oposición, agrupada en la Confederación Frente de Todos, sumaba 719 votos (el 17,64 por ciento). Esa cifra favorecía al radical Gabriel Hernández. El actual intendente de la capital provincial resultaba así el candidato más apoyado entre los cuatro que armaron la alianza.
El peronismo recuperó anoche el control político de la capital, al imponerse Fernando de Vido, gracias a la suma de sublemas peronistas que colaboraron para recuperar un distrito clave.
Las cifras extraoficiales indicaban una normal asistencia electoral, cercana al 73 por ciento. Una importante cantidad de votantes sufragó por la tarde, ya que en las primeras horas de votación los movimientos fueron condicionados por el verdadero diluvio que asoló la provincia.
Quien sí votó temprano fue Insfrán. A las 9.30 se presentó en una escuela de su pueblo natal, Laguna Blanca, unos 170 kilómetros al noroeste de esta ciudad. Tranquilo, como quien sabe que la elección no le provocaría sorpresas, el gobernador se encontró con una veintena de hombres delante de él y esperó sin problemas su turno.
Un dolor inexplicable
Almorzó luego en la casa de su madre, en lo que significó para la familia de Insfrán un día especial y sin mucho para festejar. Hace poco más de dos meses murió su hijo Miguel, de sólo 17 años. En los ojos del gobernador puede verse el dolor que lo acompaña desde esa decisión siempre inexplicable.
No estaban previstos festejos por la victoria electoral y de hecho, al cierre de esta edición, no había manifestaciones triunfalistas del oficialismo.
Los comicios se desarrollaron con normalidad, sin incidentes ni mayores denuncias hasta anoche. El folklore político natural, ese que marca como común el traslado de grupos de votantes en vehículos contratados, no escapó a lo habitual en las elecciones argentinas. Unos 20.000 DNI fueron repartidos en los últimos días.
Para el peronismo local el dato más significativo fue su triunfo en la capital, perdida en 1999 ante el avance de la Alianza. Una fuerza considerable representa esa ciudad, pues alcanza un poco más del 40 por ciento del padrón provincial.
A pesar de que las mediciones previas descontaban el claro triunfo de De Vido aquí, ese ingeniero que estaba a punto de recuperar el principal distrito no quería presentarse como ganador horas antes del cierre de los comicios cuando tomó contacto con LA NACION.
Dejó, sin embargo, unas interesantes referencias sobre lo que ocurría en el peronismo local con la ley de lemas. “Todos quieren mostrar lo que tienen”, dijo, en alusión a los 86 sublemas que presentó su partido. Así, interna y elección general van de la mano.
De todas maneras, el PJ tiene aquí a un líder único que ratificó ayer su vigencia. Insfrán ya había obtenido su victoria más importante en junio último, cuando logró imponerse en la elección de convencionales constituyentes, quienes habilitaron la reelección indefinida. “La potestad la tiene la gente, no hay reelección indefinida si no se tienen los votos”, resumía Insfrán en los últimos días cuando se le preguntaba por esa situación.
Ganó en 1995, con el 57,5 por ciento de los votos; en el 99 repitió, con el 72,5 por ciento. Anoche faltaba la cifra final, pero su victoria era tan abultada como en las oportunidades anteriores.
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