CONVENCIÓN DE TRIBUS ROCKERAS EN EL FIN DE SEMANA SANTAFESINO
La ola de festivales de rock que invade el país pasó por Santa Fe. Más de diez bandas, locales y nacionales, convocaron a una gran afluencia de público en el estadio de la Universidad Tecnológica Nacional.
El lugar fue transformado en una sede de convención de tribus roqueras, entre ellos “rolingas”, “metaleros”, los denominados seguidores de Luca (Prodan) y los de (Gustavo) Ceratti, que se enmarcan en el fanatismo de las bandas herederas de estos.
Tres noches de rock a full marcaron el fin de semana santafesino con los sonidos de Intoxicados, La 25, Guasones, Ratones Paranoicos, Árbol, Babasónicos, Almafuerte, Las Pelotas y Divididos.
EL COMIENZO, CON MICRÓFONOS AL AIRE Y PROBLEMAS DE SONIDO
La noche del viernes, con un marcado acento y asistencia de “rolingas” de diversos lugares como Vera, Paraná, Coronda, Villa Lugano, Rafael Castillo, Santo Tomé, Santa Fe; comenzó a explotar alrededor de las 19. Esperada era la subida al escenario de Intoxicados. Reconocida banda que formó Pity, después de Viejas Locas. Aunque el show tuvo un condimento especial cuando el cantante se negó a bajar del escenario para seguir haciendo su show, mas largo lo previsto por los organizadores del Santa Fe Quilmes Rock.
La medida tomada ante la decisión de Pity fue la de apagar los equipos para que este no siga cantando más. Inmediatamente y molesto por la “sanción”, el cantante arrojó el micrófono que estaba utilizando al grueso del público, y posteriormente dos pies de estos aparatos.
El gesto fue ovacionado por los seguidores del líder de Intoxicados y la medida de bajarlo (literalmente a empujones) del escenario fue repudiada por los fanáticos, al grito de “Pity no se va, Pity no se va”.
Posteriormente, llegó el show de Los Ratones Paranoicos, quienes no generaron el mismo feed back que sus antecesores en el escenario. Con algunos covers de Pappo y una recorrida por la mayoría de los temas mas conocidos de la banda, Juanse y los suyos desplegaron un discreto pero prolijo espectáculo.
La banda mas esperada por los asistentes llegó, naturalmente, en último término y con cambio de sonido, ya que Las Pelotas utilizan sus propios elementos en el show. Tras el trámite de reemplazo de bafles y amplificadores, Alejandro Sokol y Germán Daffunchio, secundados por el resto de Las Pelotas, llegaron al escenario lo que provocó la mayor ovación de la noche y comenzaron los cánticos característicos de la hinchada rokera.
En los primeros cinco temas, Sokol estuvo demasiado molesto arriba del escenario por los problemas de sonido que no pudieron solucionarse rápidamente. Pero salvados estos defectos, aunque no menores, el show fue con un nutrido ida y vuelta con los fans.
EL SÁBADO, ARBOL SE COMIÓ AL PÚBLICO
El público sufrió un recambio, ya los flequillos y las remeras de los Rolling Stones se cambiaron por otra apariencia. Los seguidores de Babasónicos no tienen la misma dinámica que los otros. La banda de rock mas mimada por la crítica en el último tiempo desplegó su glamour en la ciudad capital y fue el broche de cierre de la noche del sábado, que tuvo aun más público que el día anterior.
Igualmente se notaron algunas asperezas para Babasónicos, pero no fueron tan marcadas como lo ocurrido en el Cosquín, el pasado año, cuando parte del público quería lograr la retirada de la banda del año con silbidos y abucheos.
Arbol fue, sin duda, el componente justo para que el público interactuara directamente con los de arriba del escenario. La potencia impuesta desde el show, con su mezcla de instrumentos y ritmo con total versatilidad desde el rock, el hardcore o el rap, hasta el funk, reggae, country o chacarera, fueron el detonante de el anteúltimo recital de la noche.
EL DOMINGO, ENTRE DIVIDIDOS, ALMAFUERTE Y LA 25
La velada comenzó más temprano que las dos jornadas anteriores, pero con más expectativas. Los nombres prometían y de hecho cumplieron con creces. Los santafesinos de La Cruda fueron los encargados de hacer punta con su repertorio, respetado en un circuito que ya trasciende lo local.
La 25, siguió en el segundo turno con una potencia marcada por los mas de diez integrantes (en un momento llegaron a ser doce en el escenario) de la banda. La bengalas se hicieron ver, los fanáticos más aún y las voces se confundieron entre lo cantado desde los micrófonos y los coreado desde el agitado público. “Estaría bueno seguirla en cualquier bar que haya por aca cerca” dijo Junior. Lo que fue respondido con una ovación.
Cuando La 25 se bajó del escenario, el intervalo para recibir a Almafuerte fue muy breve. Los instrumentos estaban ya prestos a destilar “lo mas grande del heavy nacional”, según los metaleros que relevaron en la popular a los rolingas de La 25. Ricardo Dorio, ya sólo cantando y no tocando el bajo, desplegó su show personal paralelo a la banda.
Insultando, aunque de formas mas moderada que en otras ocasiones, “poniéndose la Patria al hombro”, molesto con los auriculares del retorno “porque me deforman la oreja” y porque “estas cosas son para los p… que tocan musiquita tranqui”, cantó y desplegó su sentimiento hacia lo nacional.
“No se qué pasa loco, son todos p…, nadie se quiere casar, no quieren que tengamos hijos así no hay chicos y esta Patria se va al carajo” fue una de las frases que disparó el ácido y legendario Iorio. “Nosotros somos bien machos loco, andamos solos por ahí, somos tres nada más, no como los ciclistas que andan todos juntos en la ruta, por eso son maricones” fue otra de las perlas que provocó un aplauso y risas, producto de la comparación incomprensible del ex Hermética.
LA APLANADORA SIGUE VIGENTE
Finalmente, la leyenda viviente del rock nacional, la “Aplanadora del Rock & Roll”, la banda liderada por Ricardo Mollo, subió al escenario del Santa Fe Quilmes Rock para brindar el mejor show de todos.
Con una enorme vigencia y con baterista nuevo (Catriel Ciavarella) demostró una vez más la calidad irrefutable. Mollo, con su habitual contacto fluido con los más próximos al escenario, Arnedo, con su característica tranquilidad y movimiento cansino y el nuevo integrante con una fuerza que no desentona con lo ya conocido de Divididos, desplegaron un enorme concierto que fue el broche de oro para la última jornada del festival.
Mollo tuvo un solo reproche para la tribuna, “no canten ese tipo de estupideces” dijo el guitarrista a algunos que se animaron a entonar el clásico “Luca no se murió, Luca no se murió, que se muera Ceratti….”. Aunque después de este pequeño incidente, el show fue impecable.
En fin, tres jornadas a puro rock marcaron el fin de semana santafesino.
Este contenido no está abierto a comentarios

