CÓRDOBA Y ROSARIO: LA INSEGURIDAD SE SIENTE COMO EN EL CONURBANO
La inseguridad es algo que sólo se puede medir desde la piel de cada persona, una sensación que no siempre coincide con los índices criminales. Las estadísticas marcan que la provincia de Buenos Aires, en particular el conurbano, y la Capital Federal, son los lugares con mayor concentración de delitos. Pero una encuesta privada a la que tuvo acceso Clarín revela que en Córdoba y en Rosario la gente siente tanta falta de seguridad como en aquellos distritos.
El relevamiento, realizado en junio por el Observatorio de Opinión Pública de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) sobre 920 casos, revela que el 51 por ciento de los porteños encuestados alguna vez sufrió un delito en carne propia, porcentaje que sube al 57 en el Gran Buenos Aires (GBA). Lo curioso es que en la ciudad de Córdoba capital el promedio se ubica en el 59 por ciento, mientras que en Rosario alcanza el 49 por ciento.
Esto parece desmitificar la creencia de que en las ciudades grandes del interior del país la gente vive más tranquila y con menor temor a la inseguridad que los porteños y los bonaerenses del conurbano.
De hecho, Córdoba y Rosario —las dos ciudades más pobladas del interior, con 1.300.000 habitantes la primera y 1.200.000 la segunda— han sufrido varios hechos resonantes en los últimos tiempos. Según los especialistas, la mayoría de las veces la sensación de inseguridad se construye más por lo impactante de los hechos que ocurren que por la cantidad de delitos que se cometen.
Córdoba, por ejemplo, ha sido una de las primeras provincias en crear una brigada policial antisecuestros. Y, fuera del GBA y la Capital Federal, fue la ciudad del país que más secuestros sufrió. Además, varios secuestradores fueron detenidos allí luego de haber actuado en el conurbano, como por ejemplo uno de los acusados por el caso de Axel Blumberg: Martín “El Oso” Peralta.
Lo de Rosario, que también sufrió hechos importantes —como aquel del comisario de La Matanza que fue atrapado cuando cometía un hecho de piratería del asfalto—, está muy relacionado también con el cordón de marginación extrema que rodea a la ciudad. El llamado Gran Rosario, con sus acumulaciones de villas de emergencia, provoca una fuerte sensación de inseguridad en los rosarinos por el refugio que ofrece a algunos delincuentes.
A los encuestados de cada región también se les pidió que indicaran cuáles serían, a su juicio, las soluciones para paliar la inseguridad. En general, el establecimiento de penas más graves aparece a la cabeza de las propuestas en la mayoría de los distritos; reúne alrededor del 80 por ciento de las preferencias. Sólo en Rosario, una de las ciudades más golpeadas por el desempleo en todo el país (17,2%, según datos del INDEC, por encima del promedio nacional de 14,4%), la creación de nuevos puestos de trabajo fue señalada como el mejor camino para bajar los índices delictivos.
Otras propuestas elegidas por la gente fueron la creación de asociaciones vecinales —para formar sistemas de protección— y la disminución de la pobreza. Esta última estuvo entre las más votadas en Rosario y en Córdoba.
El aumento de fuerzas policiales en la calle fue señalado como una buena solución por los vecinos de Capital, Rosario y Córdoba. En el GBA se mostraron más escépticos a esta propuesta, lo que podría tener que ver con la falta de prestigio que padece la Policía bonaerense.
Al analizar las respuestas de acuerdo al sexo de los encuestados, surge que son las mujeres las que más reconocen haber sido víctimas de la inseguridad en todas las ciudades. También son ellas quienes más eligen el aumento de penas como solución para la inseguridad, el aumento de fuerzas policiales en la calle y hasta algo inconstitucional, como sería la intervención del Ejército.
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