CORIA APABULLÓ A MOYÁ Y SE QUEDÓ CON EL TÍTULO
Guillermo Coria dejó en claro, por si alguien lo dudaba, por qué es el número cuatro del mundo. Tuvo un domingo fantástico, en el que todo le salió como lo soñó, y así le ganó con absoluta facilidad al español Carlos Moyá, por un categórico 6-4 y 6-1 para quedarse con el título en este ATP de Buenos Aires (www.atpbuenosaires.com) que repartió 380 mil dólares y en el que participaron varios de los mejores jugadores del ranking mundial.
Apenas agarró el micrófono tras el triunfo, el Mago no dudó en decir que “fue el mejor título de mi carrera”. Y ahí bajó una explosión de la tribuna. Luego agregó: “Quiero hacerle un reconocimiento especial a Moyá, porque vino a jugar pese a que no estaba nada bien físicamente y sin embargo dio todo de sí para tener este espectáculo”.
Y agregó: “Tengo tres sueños en este momento: ganar Roland Garros, la Copa Davis y ser el número uno del mundo, para lo cual me esfuerzo mucho entrenándome todos los días”.
Este fue el séptimo título en el circuito, el primero de 2004. El argentino se había impuesto en el certamen de Viña del Mar (2001) y el Masters Series de Hamburgo, Stuttgart, Kitzbuhel, Sopot y Basilea, todos en la temporada pasada.
Apabullante, del principio al final
Se vio el Coria que todos querían ver. Ese que sorprendió a propios y extraños con víctorias resonantes en un 2003 inolvidable. Ya había dado señales de mejoría ayer, en semifinales, luego de un apabullante segundo set ante Gasquet. Ahí Coria se soltó y se lo vio en su mejor versión.
Por eso hoy mucha gente, más de 6.000 personas, fueron ilusionados al Buenos Aires. Querían verlo en acción, tenerlo cerca y comprobar todo lo que se habla de él. Era, entonces, un día ideal para ver tenis del bueno. Porque estaba Coria, con su exquisita mano, y también porque enfrente había un jugadorazo, ex número uno del mundo, que no llegó a Argentina en su plenitud física, pero quería defender el título que, curiosamente, el año pasado le había ganado al propio Coria.
Había, entonces, motivo para creer en una tarde a todo tenis. Pero, ¿alguien imaginó un final así? Nadie, sinceramente. Es que Coria fue una aplanadora. Que metió todo lo que tiró y con llamativa comodidad se llevó el primer set. Fue un 6-4 mentiroso, porque mayor fue la diferencia entre uno y otro.
Si bueno fue lo del primer set, ni hablar de lo que vino después. Ahí el Mago jugó a pleno. Muy seguro, siempre apostando a los flejes, enseguida tomó una ventaja decisiva y así se llevó la victoria y un título que esperó con mucha ansiedad.
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