CORIA APLASTÓ A MOYA Y SE ILUSIONA
Apareció el mejor Guillermo Coria, el que tanto se vio durante la presente temporada. Lejos estuvo de quien perdió en el debut ante Schuettler. Este Coria fue el verdadero, el que se anima a decir, sin pelos en la legua, que está en condiciones de aspirar a pelear por el número uno del mundo.
Jugando así, como hoy ante Moya, claro que puede ser el mejor. Por juego y por mente. Lo demostró en esos dos sets (6-2, 6-3), en los que vapuleó al español, sin dudas uno de los jugadores más talentosos del circuito.
Para colmo, Coria venía golpeado anímicamente, después del inesperado comienzo en el torneo. Pero, como un grande que está llamado a ser, hizo borrón y cuenta nueva. Se olvidó de todo y salió con la consigna de lograr la victoria para darse una chance de mañana soñar con la clasificación en semifinales ante nada menos que el número uno del mundo, el local Andy Roddick, quien temprano cayó ante la sopresa del masters, el alemán Schuettler.
Si Coria estuvo en un día inspirado, bien vale decir también que Moya no fue Moya. Errático, molesto con sí mismo, apurado, como desganado, hizo lo imposible para irse cuando antes de Houston. Entonces le abrió todas las puertas al argentino, quien se aferró a un plan de juego (pelota profunda y muy angulada, con cambios de ritmos permanentes) y así, de a poco, con la necesaria paciencia para estos casos, fue demoliendo a su rival.
¿Y ahora qué? Todo depende de Coria. Roddick, se sabe, es un bombardero. Que si saca como suele hacerlo, hay que agarrarse. Unas horas antes, este cruce hubiese tenido un favorito claro. Pero ahora… después de lo visto esta tarde, los interrogantes se acumulan. Y no hay pronóstico que se sostenga sobre la base de la realidad. Veremos. Mañana estarán frente a frente. El uno y el cuatro del mundo. Con mucha gente en el medio y con un objetivo común: alcanzar las semifinales del Masters. Ni más ni menos.
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