CORIA ESTÁ A UN PASO, PERO GAUDIO SE ANIMA A SOÑAR
Guillermo Coria sigue cerca de la gloria en París, pero por primera vez, en este día histórico del tenis argentino, apareció el condimento de la incertidumbre. El santafesino ganó los dos primeros sets por 6-0 y 6-3 y parecía marchar sin escalas hacia el título, pero el Gato se quedó con el tercer parcial por 6-4. Entonces, todavía hay que esperar para ver quién será el primer argentino campeón de Roland Garros desde Guillermo Vilas en 1977.
El primer punto del partido –que, como la mayoría en ese comienzo, quedó del lado de Coria- dejó ver que iba a ser un choque entre dos jugadores de gran técnica. Claro que, aunque los toques de calidad iban a estar presentes, los grandes protagonistas de ese comienzo fueron los nervios de Gaudio. La tensión era lógica: era la primera final de Grand Slam para los dos.
El 6-0 con el que terminó el primer set tuvo como explicación fundamental los errores de Gaudio, muy por debajo de lo que puede dar y de su producción en las rondas previas, y la firmeza de Coria, que jugó como un número 3 del mundo. Si la historia seguía así, los pronósticos que daban como claro favorito a Coria iban a cumplirse demasiado rápido.
“¡Todas se van, todas se van!”, gritó un desesperado Gaudio en el segundo set, cuando ya estaba otra vez un quiebre abajo. Claro que los errores no tenían que ver sólo con sus nervios, sino también con el estupendo nivel de su rival. Coria, después de un comienzo de cierta tensión, jugaba como un verdadero campeón. Mostraba el nivel que todos le conocen, en el partido que más quería y más necesitaba ganar.
El segundo set marchaba otra vez fácil para Coria, que lo tuvo set point a Gaudio cuando sacaba 5-1. El Gato logró mantener el saque y quebró en el siguiente, en el primer momento de cierta paridad en el partido. Pero después Coria se recuperó y quebró para quedarse con el parcial por 6-3. Cada vez que Gaudio amagaba con levantarse, el santafesino lo bajaba sin contemplaciones. Coria se metía entre los ídolos del deporte argentino con la calidad de un Maradona y el instinto que tenía Monzón para noquear a los rivales.
La mejor versión de Gaudio se vio en el tercer set y permitió disfrutar, finalmente, del partido parejo que muchos habían imaginado. Llegó a ponerse 3-2 arriba con su saque, pero inmediatamente después apareció la otra gran virtud que tiene Coria además de su técnica: la garra. Le quebró enseguida al Gato y ahí dio la sensación de que la historia estaba casi liquidada. Pero no: Gaudio se mantuvo firme, quebró en el noveno game y se llevó el parcial por 6-4. Había que ir a un inesperado cuarto set.
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