CORIA: "NADA ES MÁS LINDO QUE JUGAR EN MI PAÍS"
Micrófono en mano, Guillermo Coria actúa como una primera figura y le manda un saludo a una persona que lo admira. Luego del cumplido —y sin que nadie se lo pida—, va a su bolso, toma una foto suya y le estampa un autógrafo. “Tomá, dale esto también”, agrega con una sonrisa el Mago. La escena viene al caso porque todo sucede en el Buenos Aires Lawn Tennis, el lugar donde el pibe de Rufino comenzó a enamorar al público y porque ese gesto, que a veces pasa de largo, es una buena muestra del feeling del cuatro del ranking con la gente. Es más, a tres días del comienzo del ATP de Buenos Aires, donde partirá como máximo favorito, le dice en la charla a solas con Clarín “entro a la cancha para que la gente también disfrute. No sé si jugaré mi mejor tenis, pero sí sé que voy a matarme en la cancha para que la gente no se arrepienta de haber pagado su entrada”.
La charla se traslada a las alturas del BALTC. En realidad, a la popular que en unos días estará repleta para ver a los tenistas de la Legión. Allí posa para la producción de fotos y deja deslizar entre sus manos una cadenita que ya no tiene al escudito de River como estandarte y sí un anillo. “Lo que pasa que se estaba despintando y como mis amigos me regalaron este anillo para el casamiento, lo cambié”, explica este enorme jugador de 22 años nacido en Rufino. Y si Coria está enamorado de la Catedral del tenis argentino, no es sólo por los muy buenos resultados que logró aquí (campeón de la Copa Ericsson en 2000, finalista el año pasado en la Copa AT&T), sino también porque conoció a Carla, su esposa. “Fue en una Copa Davis, en 1998. Así que este lugar me trae recuerdos muy bonitos”, dice con una sonrisa.
—¿Qué significa para vos jugar en el BALTC?
—Nada es tan lindo como jugar en mi país. Jugar con toda la gente, en tu país y al lado de tus familiares y amigos es una motivación muy linda. Creo que todos los jugadores quieren ganar el torneo en su país.
—Tu historia aquí te trae buenos recuerdos. Ganaste el challenger en el 2000, hiciste final del ATP en 2003…
—Sí, gracias a Dios me fue bien en la cancha central. Aunque el año pasado, la verdad, me quedé con una espina muy grande. Primero pensé que no podía entrar a jugar y después me di cuenta de que tenía el partido ahí cerca. Por ahí no entré con la mentalidad de que podía ganar el partido. Ahora estoy muy bien preparado y voy a volver a intentarlo.
—Hablando de mentalidad, sos el máximo favorito, el 4 del mundo ¿Ganás el torneo?
—Hay que ir partido por partido. Por ahí ahora me conocen más y siempre que jugamos acá todos quieren ganar el torneo. A lo mejor muchos elevan un poco el nivel que mantenemos durante el año. Para mí, por ejemplo, el año pasado fue muy importante este torneo para mí. Me di cuenta que podía estar ahí arriba y haberle ganado a David (Nalbandian) y Gastón (Gaudio), creo fueron clave para mi mente. Este año, aunque sea primer preclasificado y 4 del mundo, no me presiono, no me obligo, porque hoy podés perder con cualquiera.
—En el 2000 la gente venía a verte. Este año, sin David, seguramente la atención se focalizará en tu juego ¿Sentís esa presión?
—No sé si me venían a a ver, me a mí. Acá habrá un tenis de alto nivel, estarán Moyá, Guga, Lapentti. Creo que le gente viene a ver buen tenis, no a un jugador solo. Espero este año jugar con extranjeros porque el año pasado jugué con casi todos argentinos y no pude sentir el público como se debe sentir.
—¿Cuál es el mejor recuerdo que tenés de la central?
—Me acuerdo patente el último punto con Berasategui. Yo ganaba mi cuarto challenger seguido, el estadio estaba lleno, ganaba el primer torneo acá y con toda mi gente. Fue uno de los momentos más lindos que me dio el tenis.
—Federer acaba de ganar el Abierto de Australia sin entrenador. ¿Podrás hacer lo mismo acá?
—Me toca estar sin entrenador y no me debo desesperar. Estoy acostumbrado a los golpes duros o a estar solo. Es una desventaja, porque tenía una ilusión bárbara y veníamos haciendo un trabajo excelente con Mancini. Ahora tengo que sacar lo positivo y hacer lo mejor posible. A lo mejor ganás un torneo, pero a la larga no es conveniente estar solo.
Las nubes prometen desde arriba una tormenta segura. El Buenos Aires se ve impecable y vacío. Coria, en tanto, sigue hablando de como quedó su relación con Mancini. “Siempre estuvo bien, aunque se estaba desgastando un poquito y decidimos darnos un poco de tiempo para que no terminara mal. Lo voy a llamar por teléfono para preguntarle las tácticas”, cuenta.
¿Cómo tomaste lo que dijo Voltchkov de los tenistas argentinos?
—Me duele. Porque fue algo muy duro para mí y demostré que fue mala suerte. Que venga a decir algo tan desubicado, te molesta. Si a él le hubiera tocado vivir lo que con Chela y Puerta vivimos, se arrepentiría. Mandaré carta documento y presionaré a la ATP y la FIT para que investiguen por qué está ensuciando al tenis argentino, ya que él habló del equipo de Copa Davis.
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