CORIA RESIGNÓ SU INVICTO ANTE EL NÚMERO UNO DEL MUNDO
Parecía ser el día indicado. Todo estaba presentado para que Guillermo Coria se diera dos gustos al hilo. Uno, defender el título en Hamburgo y otro, superar al número uno del mundo, el suizo Roger Federer, a quien enfrentaba por primera vez en su carrera.
Se planteó así a partir de un arranque muy seguro del argentino, incluso mucho mejor de lo que había hecho en sus presentaciones anteriores durante esta semana. Pegó plano, con efecto, tocó hacia uno y otro lateral. Generó asombró en ese primer set en el que demostró su enorme potencial.
El 6-4 inicial, por lo que estaban haciendo los dos, no sorprendió a nadie. Es que a Coria se lo veía muy metido en el plan de juego y sus envíos verdaderamente lastimaban a un Federer que arrancó errático y con algunas dudas.
Siguió igual el trámite del segundo set. El argentino bien adentro de la cancha y con una confianza que, a esa altura, parecía conducirlo hacia su trigésima segunda victoria sobre polvo de ladrillo.
Pero hubo un momento clave en el partido. En el noveno game y con su saque, El Mago cometió una serie de errores que fueron bien capitalizados por su rival. Conclusión: quedaron set iguales y ahí la definición, al mejor de cinco, estaba totlamente abierta.
Ya nada fue igual. Porque Federer se agrandó, mientras que Coria empezó a errar más de lo que metía. Así se fue rápido el set (6-2) en favor del suizo, quien a medida que transcurría el partido disminuyó notablemente la cantidad de errores no forzados.
Con una mano ampollada y algo de cansancio encima, Coria salió a jugarse el resto. Tiró todo a ganador y en el comienzo del cuarto set la pasó mal. Quedó enseguida tres a cero abajo, pero no se dio por vencido. Atacó, trató de cambiar los ritmos, de imprimirle mayor velocidad a sus envíos y, fundamentalmente, buscó la manera de hacer sentir incómodo al mejor del mundo. No hubo caso y la derrota, dolorosa por donde se la mire, terminó encuadrándose dentro de la lógica del tenis actual.
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